Los marianistas somos un grupo más dentro de la Iglesia y del mundo.
En la Iglesia vivimos y con ella caminamos, sufrimos y nos alegramos.
Mezclados entre los hombres, viviendo distintas misiones, queremos ofrecer a la gente el testimonio de nuestra vida centrada en Dios y el fruto de nuestro trabajo.
No nos conformamos con lo que hacemos, ni con la forma en que lo hacemos. Quisiéramos hacer más y, sobre todo, hacerlo mejor. Nos gustaría ser más dóciles a las voces del Espíritu y más abiertos a las necesidades del mundo: es decir, no queremos perder el contacto ni con Dios ni con los hombres y mujeres de nuestro mundo. |

No somos muchos ni tampoco los mejores
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Nuestra vida es muy normal, llena de debilidades y de fallos. Pero también colmada de esperanzas y de ilusiones. |
Al presentarnos, quisiéramos hacerlo sin grandes gestos. Con una enorme sencillez. Sólo tratamos de contaros nuestra pequeña historia para compartir con vosotros el gozo de sabernos hermanos y hermanas vuestros. Para que nos ayudéis a ser religiosos, llamados por Jesucristo a realizar nuestra misión. |