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Reflexionar
sobre las implicaciones personales que supone es estar confirmado.
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Plantearse
como grupo como podemos continuar el espíritu de la confirmación: en la
familia, en los estudios, en la parroquia, en el colegio, en el barrio...
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Presentarles
e informarles sobre una lista de posibilidades y grupos, con los que pueden
seguir caminando comunitariamente después de la confirmación.
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Comprender
e interiorizar que la confirmación no es un punto de llegada, sino un punto de
partida.

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Motivación
-
Antes
de llegar al final les podemos plantear, el día después de la confirmación.
Cuestionarles si ha merecido la pena, si va a cambiar en algo su vida o
simplemente, va a servir para potenciar la cultura de la imagen de cara a sus padres
y amigos. Realmente va a servir para algo o todo seguirá como antes. ¿Ser
cristiano nos va a suponer arriesgar y apostar por Jesús?
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Desarrollo
1.
Diálogo
inicial sobre nuestras vivencias sobre el término: APOSTAR. Intentar
responder a las preguntas: ¿Qué significa apostar en la vida? ¿Por qué personas
y situaciones hemos apostado en la vida?
2.
Trabajar
la ficha: Qué significa decir si a Jesús. Intentar personalizar la
ficha, auto-analizándose, viendo lo que más nos cuesta decir sí y lo que menos
nos cuesta decir si.
3.
Elaborar
una lista de posibilidades reales, de actividades concretas, para continuar el
espíritu de la confirmación. Hacer un sondeo sobre los que estarían interesados
en continuar profundizando en las vivencias cristianas.
4.
Oración:
“Veo mis dudas”
