·
Analizar cómo
somos cada uno de nosotros y crear las actitudes que se requieren para trabajar
en grupo.
·
Profundizar
en el conocimiento que Dios tiene de nosotros y cómo Jesús nos invita a ser sus
amigos.
·
Descubrir
las exigencias de formar un grupo y comprometernos a guardar sus normas.

·
Motivación
-
Durante
algún tiempo estaremos juntos formando un grupo. En él compartiremos ideas y
opiniones, experiencias y actividades. De cada uno de nosotros dependerá el que
las cosas marchen bien. Es necesario que todos aportemos lo mejor que tenemos.
Por eso, es interesante que nos conozcamos, para que así seamos de verdad cada
día más amigos.
- Vivimos “Nuestro mundo interior”
§
Cada
uno cubre individualmente el esquema
§
Ponemos
en común, rellenando con las aportaciones de todos, un cartel grande en el que
previamente hemos hecho el esquema.
§
Comentamos
y señalamos en color las cosas en que coincidimos y las que no
§
Dialogamos
a partir de los textos y las preguntas
§
Subrayamos
especialmente las experiencias propias de los miembros del grupo
§
Cada
uno escribimos en tarjetas oscuras lo que menos nos agrada de una persona (una
tarjeta por cada rasgo) y en otras de color claro lo que nos gusta de la gente.
Las mezclamos por colores y construimos dos siluetas de personas. Comentamos
qué “retrato robot” nos sale.
§
Hacemos
un torbellino de ideas de lo que debe tener un grupo para que funcione
-
Actuamos “Nuestro grupo”
§
Por
parejas hacemos un lema, damos alguna razón de por qué es importante trabajar
en
§
grupo
y a qué estamos dispuestos a comprometernos para que funcione bien. Luego
ponemos en común todas las aportaciones y, dialogando, llegamos a formular un
único manifiesto que posteriormente haremos en tamaño póster para que presida
nuestras futuras reuniones.
-
Celebramos
§ Oración: Salmo 138, 1- 10.