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Plantearse
la vida como vocación, como respuesta a una llamada de Dios
·
Crear
el clima adecuado para plantear, reflexionar y hablar en el grupo sobre la
vocación religiosa o sacerdotal

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Motivación
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El
día de la confirmación expresamos la decisión de vivir más intensamente nuestra
condición de cristianos, y recibimos la fuerza del Espíritu para poder hacerlo.
Todo esto podemos hacerlo a través de los diversos estados de vida: matrimonio,
vida religiosa, sacerdocio. Lo haremos en dos reuniones, una práctica con el
testimonio de personas que siguen en sus vidas la vocación cristiana y otra
teórica planteando la cuestión de la llamada ‘Vocación cristiana’
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Desarrollo
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Primera
Reunión – Panel sobre las distintas vocaciones cristianas
Se invita a tres o cuatro personas
(seminarista, religios@, laic@ comprometido, pareja de novios...) a que nos
hablen de la vocación: ¿Cómo surgió? ¿Cómo se ha ido perfilando y madurando?
¿Momentos alegres y dificultades? ¿Momentos importantes?. Suele ser positiva la
mezcla de jóvenes y de adultos, no escoger testimonios demasiado llamativos
sino personas corrientes, con alguna experiencia fuerte. Se puede empezar la
reunión con una breve presentación de los ponentes. Después se preparan
preguntas por grupos, al final se tiene un coloquio.
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Segunda
Reunión
a)
Hacer
el eco de lo más significativo del panel sobre la vocación
b)
Explicar
el ‘árbol de la vocación’ con sus distintas ramas: matrimonio, sacerdocio, vida
religiosa. La vocación cristiana está entroncada en la consagración bautismal
es su concreción y explicitación.
c)
Terminamos
con la oración final pidiendo al Señor que lleguemos a vivir la vida como
vocación.