Caballerizas del Castillo de Trenquelléon

 

 
A los cinco años, Adela ve saquear bárbaramente el castillo, su casa paterna. Pronto nos quedaremos como el santo Job, dice a su madre. Y así sucedió al ser confiscado todo el patrimonio familiar.

En 1897 la baronesa tiene que tomar el camino del exilio al figurar su nombre, por equivocación, en la lista de los emigrados. Sus hijos Adela y Carlos, de 8 y 5 años, parten con su madre. Cruzan los Pirineos y desde Guipúzcoa se dirigen a Portugal.

En Braganza son muy bien acogidos y allí el barón, que había emigrado a Londres, pudo encontrarse con su familia. En 1799 nace su tercera hija, a la que llaman Deseada. En septiembre de 1800 dejan las tierras portuguesas para emprender su regreso a Francia. Es muy interesante el diario de este viaje escrito por el barón.