Del castillo de Trenquelléon Adela envia cartas semanalmente que llegan a todas las asociadas. Son muchas las que se conservan y se hallan recogidas en el Volumen I de las cartas de Adela. La primera, es un magnífico pórtico de todas las demás. Sorprende pensar que sólo tenía 16 años cuando la escribió, verdaderamente la gracia de Dios había hecho ya una gran obra en ella. Es una excelente maestra en el arte de acompañar a jóvenes, les ofrece consideraciones profundas sobre la Palabra de Dios de los tiempos litúrgicos, las virtudes de María, los sacramentos, suscita su interés y compromiso por las necesidades de otros jóvenes y en especial por las personas y familias pobres. Una gran red de solidaridad entre Adela y las asociadas se va creando en favor de los más necesitados. Se encuentran periódicamente en Lompian para hacer una jornada de retiro y compartir su caminar.

Cómo hemos crecido, mi buena amiga: en Agen, en Valeilles, en Condom, en Villeneuve-de-Agen, en Villeneuve-de-Marsan... Nos estamos extendiendo muy lejos, ojalá también nos extendeamos lejos en amor a Dios, y corramos con pasos de gigante por el camino de la santidad. (Carta 88.9 del 16 julio 1807)

En efecto, la Pequeña Asociación va creciendo y extendiéndose, cuenta ya con 60 miembros, entre ellos tres sacerdotes. Adela ya les ha enviado, por lo menos, 89 cartas.