A
los que hemos entrado en el tercer milenio la figura de Adela de Batz de Trenquelléon
se nos puede quedar un poco lejos en el tiempo (1789 - 1828) y al mismo tiempo
la podemos encontrar cercana y desafiante.
A
primera vista una cosa es evidente en Adela: en sólo 39 años
llenó una larga vida. Considerando sus distintos tramos, todos se suceden
sin monotonía y se entrelazan en una continuidad ascendente y de plenitud.