Inolvidable y emotiva la acogida después de tres largos años de exilio. La buena noticia se expande por Feugarolles y su entorno. La familia Trenquelléon trata de situarse en aquel nuevo contexto. Se imponene un estilo de vida sencillo y austero. Por consejo de su madre pide ayuda al señor Ducouneau, preceptor de su hermano Carlos, para trazarse un plan de vida que le ayude a crecer como cristiana y prepararse para el Carmelo. (Reglamento personal de Adela en el volumen I de sus cartas, páginas 450-457)

El obispo de la diócesis convoca a los jóvenes que deseen ser confirmados. Adela se prepara con un retiro de seis semanas en un Carmelo. El sacramento de la Confirmación le da el espaldarazo apostólico. Ese día, 6 de febrero de 1803, conoce a la joven Juana Diché, compañera de Confirmación, con la que iniciará una amistad que durará toda su vida.