Emilio Cárdenas SM

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LA DOXOLOGÍA DE CARÁCTER MARIANO

EN USO ENTRE LOS DISCÍPULOS

DEL P. GUILLERMO JOSÉ CHAMINADE

 

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“El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

sean glorificados en todas partes

por la Inmaculada Virgen María”

 

 

 

 

Czestochowa, 12.10.1999

 


 

 

 

         El presente texto recoge una comunicación para el simposio de la Sociedad Mariológica Polaca habido en Czestochowa del 5 al 8.09.99. El simposio ha tratado de preparar el próximo Congreso Mariológico Internacional de Roma del aZo 2000, que lleva por tema “La Santísima Trinidad y la Virgen María”. La presente comunicación es una pequeZa contribución marianista al jubileo. Se trata del estudio de la breve fórmula doxológica trinitaria de carácter mariano, existente entre los marianistas desde su fundación por el P. Chaminade en 1817. Trataremos de conocer cuándo la fórmula aparece y cuál era su uso. Sobre todo queremos saber qué significado puede tener a la luz de la enseZanza mariana del P. Chaminade.

 

         Por ser el P. Chaminade poco conocido en el ámbito polaco, he comenzado la comunicación presentándolo brevemente junto con la bibliografía que existe sobre el mismo. En la versión espaZola las traducciones son del autor de este artículo. [1]

 

 

 

 


Introducción

 

         El 22 de enero de 1850 moría en Burdeos el P. Chaminade (1761 - 1850)[2], uno de los más notables y generosos sacerdotes de la iglesia francesa saliente de la crisis de la Revolución. Durante los cincuenta primeros aZos del siglo XIX y a su vuelta del exilio en Zaragoza, Guillermo José Chaminade, canónigo de Burdeos, se consagraba con celo infatigable como Misionero Apostólico[3] a la recristianización de Francia y a la renovación de la Iglesia, fundamentalmente a través de la fundación de comunidades seglares y religiosas bajo la advocación de la Virgen María[4]. Testimonio de su actuación como misionero apostólico son los diversos escritos que de él nos han quedado, que han ido publicándose de modo diverso a lo largo de estos ciento cincuenta aZos,[5] y que han sido a su vez fuente de múltiples estudios. [6]

         Coincidiendo con el Jubileo del aZo 2000 de la Encarnación del Salvador los marianistas se aprestan a preparar tanto el ciento cincuenta aniversario de la muerte (y dies natalis) de su Fundador. Para ello se ha decidido completar la publicación del CORPUS[7] de escritos que tienen su origen en Chaminade. Al lado de los nueve volúmenes de sus cartas ya mencionados, la colección de ECRITS ET PAROLES[8] en siete volúmenes, con sus correspondientes introducciones históricas,  recoge tanto lo ya publicado como todo el resto de su herencia. En la preparación a este jubileo tenemos así pues,  la publicación completa de su obra y enseZanza.

 

         Es en estas circunstancias cuando el 11 de mayo de 1999 la Congregación de las Causas para los Santos promulga el decreto de aprobación de un milagro atribuido al P. Chaminade, lo que abre el camino a la próxima beatificación[9].  La feliz coincidencia del ciento cincuenta aniversario de la muerte del P. Chaminade, la preparación de su beatificación, así como la celebración del Jubileo de la Encarnación es un signo que no debe pasar inadvertido ni para los marianistas, ni para aquellos  que se dedican a los estudios marianos.


I - Historia y utilización de la fórmula doxológica.

 

 

         1. El reglamento de comunidad del aZo 1818.

 

         Desconocemos la existencia de esta fórmula doxológica hasta un documento del aZo 1818 en que aparece en el primer reglamento de los “religiosos de María”, del “Instituto de María” [10] recién fundado en Burdeos por Guillermo José Chaminade.[11] Esta orden religiosa había florecido a partir de Congregación de la Inmaculada Concepción de Burdeos (con origen en las Congregaciones Marianas de los Jesuitas) que Chaminade había restablecido en 1801 a la vuelta de su exilio en Zaragoza.

 

         Como hemos dicho, esta pequeZa comunidad religiosa redacta un reglamento en cuyo tercer artículo se dice:

 

         “31: A cada hora a lo largo del día así como al despertarse durante la noche se dirá: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean glorificados, etc.”. [12]

 

               El reglamento en cuestión así como el formulario de oraciones había sido escrito por uno de los miembros, Juan Lalanne, del que después hablaremos, aunque con la aprobación de Chaminade. [13] 

 

               a) Observemos primero que el texto de la doxología está inconcluso, [14] pero abierto a una terminación por un “etc.”.  Ello evidencia el conocimiento de memoria de la fórmula por parte de los destinatarios del reglamento: es decir, éstos ya la usan desde hace tiempo. Lo mismo sucede en el artículo anterior del mismo reglamento con la fórmula “Soit faite, etc. [Sea hecha, etc]”:

 

         “21. Al final de cada ejercicio espiritual o temporal, se dirá el Sub tuum  y “Sea hecha, etc.”. [15]

 

Esta última fórmula, el “Sea hecha” era usada por lo menos desde 1804 por los miembros de la Congregación Mariana y poco después de haber sido indulgenciada por Pio VII [16] , lo que evidencia que en el reglamento de los nuevos religiosos se incorporaban fórmulas de largo uso en la Congregación. Los mismos congregantes del P. Chaminade usaban al final del Sub tuum [A tu amparo] una invocación a la Inmaculada. En el Manuel du Serviteur de Marie que en1804 había editado Chaminade para ellos, tras la antífona mariana que era pronunciada en latín la invocación: Sancta Maria, Mater Dei immaculata, ora pro nobis. [Santa María, Madre de Dios inmaculada, ruega por nosotros][17], invocación que los miembros de la nueva comunidad de religiosos, procedentes de la Congregación Mariana, podrían bien saber de  memoria. Estos indicios nos hacen suponer que también nuestra fórmula doxológica pudiera haber sido usada anteriormente por los congregantes, aunque no hayamos encontrado ninguna evidencia de la misma en los documentos de la Congregación del P. Chaminade.

 

               b) Observemos en segundo lugar que la fórmula está escrita en francés; no así la antífona mariana del artículo 21, el Sub tuum, que se recitaba ya en la Congregación como después entre los religiosos del Instituto de María como conclusión de todos los ejercicios. El P. Chaminade utilizaba en ocasiones fórmulas de la tradición latina, pero no escribía ni componía en latín. En esta época al menos, no hay indicio alguno de que la doxología fuera usada en latín, sino en francés, lo que hace más plausible el que pudiera haber sido escrita por Chaminade o por alguien de su círculo de discípulos próximos.

 

               2. En los reglamentos y formularios de oraciones vocales de los marianistas.

 

               A partir de aquí aparece escrita la fórmula doxológica en los reglamentos y “formularios de oraciones” de la CompaZía de María, nombre ya oficial de los religiosos marianistas. Primero la encontramos en un reglamento manuscrito de la comunidad religiosa, esta vez de 1843.  La doxología se recita al final de un breve ejercicio piadoso de conclusión tel trabajo o del estudio. El ejercicio consiste en la recitación del “Sub tuum praesidium, ou Nous nous refugions vers vous, Ste MPre de Dieu etc” [A tu amparo] y tras él re recita también la doxología, esta vez ya completamente transcrita :

 

         “El Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo sean glorificados en todas partes por la Inmaculada Virgen María” [18]

              

               Se repite de nuevo la misma conclusión al final del examen particular y tras el ángelus (p. 10), así como tras el rosario vespertino y el subsiguiente ángelus (p. 11).

 

               Notemos de nuevo que la fórmula está redactada en francés, en contraste con el Sub tuum praesidium. Lo mismo sucede en los formularios ya impresos de 1847 [19] y ya tras la muerte de Chaminade en1856. [20] Pero ya en el formulario de los marianistas de 1885 aparece ahora la doxología tanto en francés como en también en latín.

 

         “Pater et Filius et Spiritus Sanctus ubique glorificentur per Inmaculatam Virginem Mariam”.  [21]

 

               ¿Es que acaso la fórmula original fuera latina, y por ello mismo anterior a Chaminade, lo que indicaría que sus discípulos habrían simplemente traducido una doxología tomada de la tradición anterior? No podemos concluirlo tan rápidamente. Por una parte no hemos encontrado la doxología en formularios e himnarios latinos en uso en el siglo XVIII y XIX en Francia. Por otra parte, cuando aparece la doxología en latín en el formulario de 1885, se está produciendo una rápida internacionalización de la CompaZía de María y a la vez que se editan formularios en diferentes lenguas, se incluye en ellos una traducción latina, pues era ya preceptivo el recitar ciertos días las oraciones en latín. No hay evidencia por tanto de que la doxología de carácter mariano no pueda proceder del mismo P. Chaminade. A partir de aquí 1885 la doxología tendrá la misma formulación y uso en los en los sucesivos formularios de oraciones vocales tanto de edición francesa como en alemán, inglés espaZol o italiano a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

 

               En el Formulaire ... francés de 1953 se aZade además al final de esta doxología-jaculatoria la precisión de las indulgencias que ganan aquellos que devotamente la recitan y cumplen las condiciones requeridas, que son de 300 días de indulgencia para los religiosos, alumnos y afiliados; [22] aunque luego se vuelva a seZalar que la indulgencia será de 5 aZos cada vez e indulgencia plenaria cada mes y en articulo mortis si se la ha recitado a menudo durante la vida.[23]

 

               3. La pérdida de vigencia de los Formularios de Oraciones Vocales y la fórmula doxológica marianista.

 

               A partir del Concilio Vaticano II y de la renovación de las Constituciones desaparece la vigencia de los antiguos Formularios de Oraciones Vocales propios de la CompaZía de María. La fórmula doxológica queda tan sólo reducida al uso privado. Sin embargo algunas provincias marianistas editan pequeZas hojas sueltas con una docena de fórmulas de la tradición marianista entre las que se conserva la doxología. De todos modos su uso es mucho menor y deja de ser cotidiano en los ejercicios comunes de los marianistas.

 

               4. Vuelta a la fórmula.

 

               Últimamente los marianistas han vuelto a interesarse por la fórmula en cuestión. Ha habido un par de iniciativas en vistas a musicalizar el texto para hacerlo cantar a las comunidades tanto de religiosos como de laicos de la Familia Marianista, extendiéndose luego versiones de lenguas diversas.  [24]  La propuesta ha tenido una buena acogida y se está usando en diversos países.

 

 

Conclusiones:

 

1. Tenemos constancia de que la doxología fue utilizada ya desde la primera comunidad de religiosos marianistas en Burdeos en 1818. Es ésta una fórmula que probablemente en su origen sea francesa. Tan solo muy posteriormente la utilizan los marianistas también en latín, y sólo cuando los formularios de oraciones empiezan a ser traducidos a otras lenguas.

 

2. Ya antes de la primera redacción de los formularios de oraciones los “religiosos de María” la sabían de memoria en francés y utilizaban la fórmula como oración jaculatoria. La alusión a la Inmaculada Concepción y el hecho de que esta comunidad procediera directamente de la Congregación mariana bajo la advocación de la Inmaculada Concepción que el P. Chaminade había restablecido en Burdeos nos puede hacer pensar que la doxología hubiera estado en uso en la Congregación desde antes de la fundación de los marianistas en 1817. No tenemos evidencia de que fuera el P. Chaminade el creador de esta fórmula doxológica, pero hay bastantes razones para suponer que surgiera del mismo P. Chaminade o de su más próximo entorno.

 

3. La doxología se empleó en un principio como jaculatoria a recitar regularmente por los religiosos (cada hora) a lo largo del día. Luego fue haciéndose lugar en la llamada “conclusión menor” con la que se cerraban distintos momentos del día tanto de oración como de trabajo y al final del Sub tuum praesidium, es decir después de las palabras Virgo gloriosa et benedicta, sustituyendo así a la invocación a la Inmaculada que desde los primeros tiempos de la Congregación Mariana era costumbre de aZadir al Sub tuum .

 

4. Posteriormente esta doxología-jaculatoria se fue transmitiendo también a los alumnos de los colegios marianistas y a los afiliados a la CompaZía de María y se enriqueció la fórmula con indulgencias, lo que significaba una aprobación y recomendación específica por parte de la Iglesia.

 

6. Tras el reordenamiento que ha supuesto la reforma conciliar los marianistas buscan nuevas perspectivas a la fórmula tanto a través de su canto como de su extensión a  las comunidades de seglares. Es dentro de esta vuelta a la fórmula donde se sitúa el presente escrito.

 


II - La fórmula doxológica en el contexto de las enseZanzas del P. Chaminade.

 

               Ya en el Congreso mariano de Roma del aZo 1904 (cincuentenario de la definición del dogma) un marianista, el P. Charles Klobb SM, presentaba una comunicación bajo el título Le culte de l’Immaculée Conception dans la Société de Marie et dans les autres oeuvres de M. Chaminade, en el que además hace mención, aunque sólo de paso, a la doxología que aquí examinamos. El texto de esta intervención apareció publicado en una revista que aquel aZo iniciaban los marianistas. [25] Dice Klobb que la fórmula recuerda en síntesis a la pequeZa corona de la Inmaculada. Cincuenta aZos más tarde, 1954, centenario del dogma, otro marianista, el P. Émile Neubert SM, participaba también en Roma en el Congreso Mariológico Mariano con una ponencia bajo el título Raisons de la dévotion spéciale envers le mystPre de l’Immaculée Conception dans la Société de Marie.[26] No ha lugar a repetir a final del presente siglo lo que ambos en su tiempo ya escribieron, aunque de ellos tomaremos aquellos elementos que puedan aportar una luz a la fórmula de la doxología a que nos referimos.

 

               La cuestión a esclarecer aquí tiene cuatro aspectos:

a) Qué valor tiene para el P. Chaminade la gloria dada a la Trinidad.

b) De qué modo según Chaminade María en su Inmaculada Concepción da gloria a la Trinidad.

c) En qué sentido el Congregante de María o el Religioso de María glorifica a la Trinidad por la Virgen Inmaculada.

d) Qué sentido tiene el uso de esta doxología en la renovación de la gloria debida a la Trinidad.

 

a) Qué valor tiene para el P. Chaminade la gloria dada a la Trinidad.

 

               Conviene ante todo seZalar que el rasgo más característico e importante de la enseZanza espiritual de Chaminade es la fe. Fe que enseZa y que él mismo vive. Todos los testimonios están de acuerdo al calificarle como hombre de fe. [27] Vivió la fe y habló inagotablemente de la fe, animando a todos a llegar a ser “hombres de fe”. [28] Sus escritos sobre la fe son numerosísimos. J. AMBRUSTER ha constituido con ellos una antología importante, recopilando y presentando cerca de mil trescientos textos. [29] Chaminade considera la fe, tanto en su aspecto de teología fundamental (fe y razón), como de contenido dogmático (el credo), como en su vertiente moral (la virtud de la fe), pero sobre todo como principio vital del camino espiritual.[30]

 

               La fe de Chaminade es fundamentalmente teocéntrica, cristocéntrica y trinitaria, muy en consonancia con la escuela francesa de espiritualidad bajo cuya influencia se encuentra. [31]  Por otra parte ha crecido educado por su hermano mayor, sacerdote procedente de la CompaZía de Jesús, en aquel tiempo suprimida, [32] y el principio de hacer todo para la mayor gloria de Dios ha quedado hondamente grabado en su alma y de ello dará cuenta en numerosísimas ocasiones. Dar gloria a Dios es un valor que considera importante. Entre las Notas de Instrucción procedentes del primer decenio del s. XIX, en una instrucción acerca de la humildad encuentra en algún autor que aún desconocemos una definición de la “gloria” que le impresiona:

 

         “Es un principio igualmente seguro que toda gloria pertenece a Dios solo y que el hombre no pueden atribuirse gloria alguna sin una injusticia y una usurpación manifiesta y SACRÍLEGA. EXPLICACIÓN: La idea misma de gloria lo demuestra. ¿Qué es la gloria? Es la estima, acompaZada de alabanzas que algunos hacen de la excelencia y perfecciones de alguien. PRIMERA CONSECUENCIA DE ESTE PRIMER PRINCIPIO: no gloriarse [ ... ]. [33]

 

               Vemos pues que la reflexión acerca de la gloria a Dios debida se desarrolla en un contexto moral, en una instrucción acerca de la virtud, en concreto sobre la humildad. Más adelante veremos en qué sentido considera Chaminade compatible esta gloria que pertenece  “sólo a Dios” con la gloria dada a María. Antes, sin embargo conviene subrayar esta absoluta preeminencia de Dios según Chaminade.

 

               El Dios a quien se ha de dar gloria es trino. La Trinidad es un tema querido en Chaminade, sobre el que no hace especulación, pero sobre el que apoya su espiritualidad. Ya en esta misma época y en la misma colección de Notas de Instrucción se encuentran con frecuencia instrucciones sobre la Trinidad. [34] En referencia a la práctica de la unión a Jesucristo (Jesucristo como centro y punto de partida) a quien el cristiano abraza con la mente y el corazón (“la foi en Jésus-Christ doit embrasser tout Jésus-Christ, soit par l’esprit, soit par le coeur), recoge Chaminade una instrucción acerca del Per Ispum [ Por Cristo, con Él y en Él] de la misa. Unidos a Cristo Jesús entramos a dar gloria a la Trinidad. [35] El Per Ipsum es igualmente desarrollado en otro fragmento acerca de la unión con Jesucristo en la oración, en una “nota” tan característica de sus aZadidos de elaboración personal. Esta vez se refiera a  Jesucristo como mediador de toda oración y plegaria dirigida al Padre en el Espíritu Santo. [36] Este tema debió ser importante para Chaminade pues sobre él vuelve varias veces a lo largo de su vida, en escritos ya de su propio cuZo, por ejemplo en la redacción del método de oración de 1818 (el mismo aZo al que aparece la primera referencia a la doxología que estudiamos), en que recomienda la unión con Cristo en el ejercicio de la oración mental. [37] En 1828, ya bajo la influencia de Olier y San Alfonso María  Ligorio, Chaminade,  en un escrito que está preparando para la dirección de los religiosos, les habla de la necesidad de conocer a Cristo por la fe: Jesucristo es la perfecta gloria del Padre. [38] Cuando en 1832 refunde de nuevo su método de oración mental, desarrolla de nuevo el Per Ipsum de la misa como tema de meditación y principio de la oración mental, volviendo de nuevo a la persona de Cristo como Mediador que introduce al creyente en el seno de la Trinidad. [39] Por lo demás el misterio de la Trinidad es un tema en el que es preciso ahondar por la meditación [40] y acoger por la fe. [41]

 

Conclusiones:

 

1. El hombre de fe, según Chaminade, da primacía absoluta a la gloria sólo a Dios debida. Sólo manteniéndose en constante y radical humildad le es posible al hombre vivir de verdad la fe, haciendo todo a mayor gloria de Dios.

 

2. Dios es Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Desde Jesucristo el Hijo, y en el Espíritu Santo la humanidad da al Padre todo honor y toda gloria. Para Chaminade, el creyente entra en el movimiento de gloria intratrinitario uniéndose a Jesucristo. Nuestra oración, tanto de gloria como de súplica se realiza por Él, con Él y en Él; y por medio de Él alcanza a la Trinidad misma.  Ser hombre de fe es hacerlo todo y todo el tiempo para gloria de la Santísima Trinidad.

 

 

 

B) De qué modo según Chaminade María en su Inmaculada Concepción da gloria a la Trinidad.

 

               Justamente es en el contexto trinitario donde Chaminade va a integrar a la persona de María en su Inmaculada Concepción. En sus intervenciones en los congresos de 1904 y 1954 , los PP. Klobb y Neubert explicaron el sentido de la la devoción de Chaminade a la Inmaculada  y el significado que la Inmaculada tenía para el Misionero Apostólico que deseaba recristianizar Francia; pero no se ocuparon de seZalar el valor que el P. Chaminade prestaba a las relaciones de la Inmaculada Concepción con las tres personas de la Trinidad. Es verdad que Chaminade no se dedicaba a la especulación teológica sino a la misión, pero siendo un alma llena de pasión no sólo por amar y servir a María, sino también por conocerla, no es éste un tema que no le interesara. Y en efecto lo recoge y lo considera en sus escritos. Como hemos dicho, durante el primer decenio del s. XIX y durante la época del restablecimiento en Burdeos de la Congregación, el P. Chaminade se ha preocupado de la instrucción constante de los congregantes de la Inmaculada y para ello ha procurado buscar lo mejor que tenía a su disposición en la teología espiritual y en oratoria sagrada de la época. Fruto de sus lecturas son numerosísimas notas de ellas tomadas así como esquemas para sus sermones y conferencias. Estas notas y esquemas  por una parte muestran ya sus preferencias por otra parte van a ser los materiales con los que posteriormente vaya haciendo sus propias síntesis. [42] Pues bien, de esta época poseemos algunos fragmentos autógrafos del P. Chaminade sobre la Inmaculada, utilizados justamente para las conferencias y sermones en la Congregación que tenía como patrona a la Inmaculada.

 

1. La Inmaculada como primera criatura de Dios (Trino) que revela el misterio de santidad de Dios mismo

 

               En muchas ocasiones tuvo Chaminade que predicar o instruir en la fiesta de la Inmaculada Concepción, justamente fiesta patronal de la Congregación. La Notas de Instrucción recogen varios borradores de sus sermones, por ello mismo redactados muy informalmente como resumen y mínimo apoyo en la alocución oral pero que evocan fielmente su palabra encendida. En uno de ellos por ejemplo la Trinidad es evocada en la fórmula plural “Hagamos al hombre”, de donde arranca su pieza oratoria. María Inmaculada, salida llena de santidad de entre las manos de la Trinidad (en francés el texto habla de “las manos de ellos [tres]”), no ha destruido la santidad de la que la Trinidad  la ha revestido en su creación (aquí en su concepción), sino que revela a todos la santidad de Dios Mismo. María brilla de santidad, revelando así que es la Santísima la Trinidad quien la ha creado.

          Faciamus hominem ad imaginem et similitudinem nostram [Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza] . La primera obra de la Divinidad sale de sus manos [leurs mains] santa y sin mancha, llena de gracia y brillando enteramente de la justicia original... Y María : Ipse creavit, etc. La concepción de María es propiamente hablando, el Misterio de la santidad de Dios: 1. porque en este misterio Dios hace resaltar especialmente su odio al pecado. 2. su estima y su amor por la justicia y la inocencia [ ... ] Asuero quiere mostrar su poder para con uno de sus súbditos que le ha salvado la vida y no encuentra nada más grande que revestirlo de su propia púrpura, etc. Dios [no encuentra nada más grande que ] hacer brotar los rasgos de su santidad infinita, etc. Parafrasis de estas palabras: Veni, tota pulchra es, macula non est in te. Veni dilecta mea, veni, coronaberis, veni de Libano [Ven, eres toda hermosa, no hay mancha en ti. Ven, querida mía, ven y serás coronada, ven del Líbano][43]

 

2. La Inmaculada, Morada de la Trinidad

 

               En el Oficio Parvo de la Inmaculada que Chaminade recitaba desde su infancia en Mussidan y que transmitió luego tanto a la sección masculina de la Congregación como a los religiosos marianistas, en el himno de la hora de sexta se llama a María Templum Trinitatis [Templo de la Trinidad]. Era imagen querida a Chaminade, quien para otros sermones sobre la Inmaculada copia fragmentos también de autor aún no identificado, que nos presentan a la Inmaculada como morada de la Trinidad a partir de la visión de San Juan en el Apocalipsis (21,1-2):

 

         Et ego Johanes, etc. [Y yo Juan][ ... ] 3. Es el empíreo, es la morada de la Santísima Trinidad.Qui manet in caritate, in Deo manet et Deus in eo [Quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él, 1 Jn 4,16]. Del mismo modo, en cuanto San Juan ve a María: Et vidi coelum novum et terram novam. Primum enim coelum et prima terra abiit, etc. [Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva. El pirmer cielo y la primera tierra han pasado Ap 21,1]”.[44]

 

               En un sentido semejante Chaminade recoge gustoso de la oratoria de su época el tema de la Inmaculada a partir de una cita del libro de los Proverbios: Dominus possedit me in initio viarum suarum... [El SeZor me poseyó al principio de sus caminos... (Pr 8, 22] [45] Llena de la Santísima Trinidad, desde el principio, llena de santidad, como imagen y prenda de los efectos de la gracia en nuestras almas.

 

3. La Inmaculada, Jerusalén que desciende del Cielo, ataviada como esposa.

 

               Muy unida a la imagen anterior, así describe Chaminade a la Inmaculada en otra instrucción a partir de la misma visión de Juan en el Apocalipsis. Esta nueva Jerusalén es también esposa. María lo es del mismo modo, al vivir las tres relaciones ya clásicas con la Trinidad: Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo:

 

         Et ego, Joannes, vidi sanctam civitatem Jerusalem novam descendentem de coelo a Deo, paratam sicut sponsam ornatam viro suo. Et audivi vocem magnam de throno, dicentem : ecce tabernaculum Dei cum hominibus et habitabit cum eis. Et ipsi populus ejus erunt, et ipse Deus cum eis erit eorum Deus [Y yo, Juan. vi la ciudad Santa, la nueva Jerusalén, descendiente del Cielo, de Dios, adornada como una esposa para su varón. Y oí una gran voz procedente del trono que decía: éste es el tabernáculo de Dios con los hombres y habitará con ellos. Y ellos serán su pueblo y el mismo Dios será su Dios] Es la ciudad Santa de Jerusalén, símbolo de María, como centro y compendio de todas las maravillas del Todopoderoso: en ella se han realizado los mayores misterios. María es el compendio de todas las gracias, las maravillas, los dones, las excelencias de las Iglesias militante y triunfante... Ciudad de los elegidos, construida en lo alto de los montes, sobre el santo monte de Sion... NUEVA JERUSALÉN. Nueva, porque todas sus virtudes son nuevas y son para los santos una nueva maravilla. Nueva: los clamores, oráculos y promesas de los antiguos Padres, Profetas y Patriarcas se cumplieron y renovaron. Nueva, por el nuevo orden de la gracia. Nueva, porque entra en el mundo triunfando del demonio. También: descendiendo del cielo, de junto a Dios, del cielo del entendimiento y de las disposiciones eternas  de Dios, por participación, etc. También: Hija del Padre: Dispuesta como una esposa, etc.: María, siendo la esposa singular y la Madre de Dios, debía estar adornada de toda suerte de gracias y exenta de todo pecado en su concepción”. [46]

               María es la ciudad de Dios en la que la Trinidad ha realizado la alianza de una paz eterna y a la que la Trinidad ha dado puertas de misericordia universal:

 

         Gloriosa dicta sunt de te, civitas Dei (Ps 86,3). [Se han dicho de ti, Ciudad de Dios, cosas gloriosas] Ciudad de Dios, en la que ha construido su morada y en la que ha realizado una alianza de eterna paz. [ ... ] Veni est ostendam tibi sponsam uxorem agni... et ostendit mihi civitatem sanctam Jerusalem descndentem de coelo a Deo, habentem claritatem Dei: et lumen eius simile lapida pretioso llipidi jaspidis sicut chrystallum... (Ap 21,9-11) [Ven y te mostraré a la esposa del Cordero... y me mostró la ciudad santa de Jerusalén descendiendo del cielo, de Dios, teniendo la claridad de Dios: y su luz era semejante a una piedra preciosa, a una piedra d jaspe, brillante como un cristal...]. María como  un cristal, recibe la luz del sol y parece semejante a Él. Pero el jaspe cristalino tiene algunas sombras, porque se trata de una hija de Adán y de una simple creatura. [ ... ] 1. Ciudad de los elegidos. 2. Ciudad de refugio... 1. fácil acceso a esta ciudad de refugio... doce puertas, tres a Oriente... 2. fuerza de esta ciudad, altura de sus murallas. Cada una de las Personas de la Trinidad le da una puerta respondiendo a cada parte del mundo... puertas de la misericordia de María, siempre abiertas.  Et porteae eius non claudentur per diem, nox enim non erit illic (Ap. 21,25) [Y sus puertas estrán abiertas estarán abiertas durante el día pues no habrá en ella noche] en la que los tesoros del cielo tienen su sala, sin importar ni el tiempo, ni el lugar, ni el sexo...” [47]

 

4. Alianza de la Inmaculada con la Santísima Trinidad

 

               En la cita anterior hay una alusión a María como ciudad de la alianza. El término “alianza” es clave para Chaminade. Lo usa con frecuencia para explicar las relaciones interpersonales en el plan de salvación. María vive de un modo privilegiado la alianza. Encontramos esta interesante perspectiva en las notas tomadas para las instrucciones acerca de  San José, que aunque no nombren explícitamente a la María como Inmaculada, se refieren a la triple relación de hija, madre y esposa que Chaminade considera en la Inmaculada.  José por su parte, al hacer alianza con María, entra también en alianza con la Trinidad.

 

         “Qué gran don de prudencia tuvo que recibir [San José] para que el SeZor lo pudiera establecer como jefe de su familia, de su Hijo, de su Hija, de Jesús y de María. (Pero qué gran honor el entrar de este modo en alianza con la familia del Padre celeste, convirtiéndose en la tercera persona de la trinidad creada! San José entra en una alianza propiamente dicha con la familia divina; al hacerse esposo de María se encontrará integrado para siempre bajo el nombre de la Sagrada Familia. [ ... ](Qué inefable alianza la de María con la adorable Trinidad! [María] engendra en el tiempo al que es engendrado eternamente y que se convierte realmente en su Hijo. Esta Virgen, Madre del Hijo, es hija del Padre eterno, porque la alianza que contrae con el Padre viene de su alianza con el Hijo que, naciendo de María, no deja de ser engendrado siempre en el seno del Padre eterno. María tiene además otra alianza con el Padre, como hija suya, pues es esposa del Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo. San José, como esposo de María, entra en todas estas alianzas.[48]

 

 

               Para Chaminade esta explicación acerca de la alianza que María contrae con la Trinidad quedará como adquisición definitiva. Ya hacia el final de su vida, sumamente anciano, en 1843, cuando acude al noviciado de Santa Ana a hablar sobre la fe, el Credo, acerca del lugar de María Inmaculada en la fe, así como sobre la fe de María en el Magníficat, volverá a utilizar el término “alianza”:

         María es Madre de Dios, porque Aquel al que ha engendrado, amamantado, alimentado, era Dios. ¿Creéis que haya una dignidad mayor que la de ser Madre de Dios? Buscad el origen de la Santísima Virgen: ha sido creada de la nada, pero sacada de la nada para ser Madre de Dios. Estaba destinada desde toda la eternidad a ser Madre de Dios, para ser exenta de todo pecado, a fin de que pudiera agradar a Dios. Fue concebida sin pecado por una gracia que previno el pecado a causa de Jesucristo que había de nacer de ella. ¿Entonces, es qué no habrá un deber de reverencia, de respeto, de consideración para con la Madre de Dios? Sería preciso carecer de razón para no comprenderlo. No era Dios, pero como criatura su dignidad no podía ir más lejos. Al hacerse Madre de Dios, de Jesucristo Hijo de Dios, se convierte en la hija de Dios Padre por una verdadera alianza; de modo que por esta alianza, por su maternidad divina, se convierte en hija de Dios Padre, adoptada por la naturaleza de la alianza que con Él contrae. Os sorprendéis de que sea la mediadora entre Jesucristo y los hombres? Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ha querido por ello que sea madre de misericordia. Jesucristo no  se encarnó más que por misericordia. Entonces la Santísima Virgen es madre de misericordia y no es más que madre de misericordia”. [49]

 

               Estos textos tienen su importancia si se tiene en cuenta que término “alianza” tiene un especial valor en la espiritualidad de consagración-alianza del P. Chaminade, [50] y nos pueden dar una valiosa perspectiva para la fórmula doxológica de la que es objeto nuestro estudio, como renovación de la alianza con María y con la Trinidad.

 

5. La Inmaculada, glorificada en la Asunción.

 

               Jesucristo ha hecho de la humildad de corazón un precepto, pues es el único modo de destruir el pecado y de reparar la gloria de Dios. El, con su propia vida ha vencido al pecado mediante la abajamiento de la kenosis y la posterior glorificación a la que vincula a todos los redimidos. María Inmaculada se ha unido a este proceso de Cristo, venciendo en Cristo el orgullo del pecado de Adán y Eva, por medio de su fiat  así como por su participación en el abajamiento y humillación de Cristo, por su humillación.

         “ Entremos en los sentimientos de Jesucristo y de María: Hoc sentite inn vobis, quod et in Christo Jesu [Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús (Fil 2, 5)]. De ahí, aprendamos humildad. Una Madre de Dios humilde, un Dios anonadado, (Qué lección para nosotros! Sin humildad no hay ni cristianismo, ni religión, ya que sin humildad, no habría incluso ni encarnación, ni Hombre-Dios”. [51]

 

               Aunque la Inmaculada no lleva sobre sí la herencia de muerte de parte de Adán, participa sin embargo intensamente en la muerte de Cristo, [52] en su abajamiento, en su kenosis. Ahora, en su asunción ha sido glorificada juntamente con Jesucristo.

         ¿Cómo es la gloria de María? 1. Una gloria de elevación y de excelencia. 2. Una gloria de poder y de autoridad. 3. Una gloria de veneración y de homenaje. Massillon subraya tres formas de abajamiento en la vida de María: un abajamiento 1) de privación, 2) de dependencia, 3) de confusión y de desprecio. Cada uno de estos abajamientos tiene una correspondencia en una de las tres formas de gloria. Así vemos realizado el oráculo: Qui se humiliat, exaltabitur [El que se humilla será exaltado] (Lc 14,11) [ ... ] en cuanto al abajamiento de María, sabemos que es el más profundo, la más perfecta humildad: por consiguiente el más alto grado de gloria”. [53]