Emilio Cárdenas
SM
*********************************************
LA DOXOLOGÍA DE
CARÁCTER MARIANO
EN USO ENTRE LOS
DISCÍPULOS
DEL P. GUILLERMO
JOSÉ CHAMINADE
*********************************************
“El Padre, el
Hijo y el Espíritu Santo
sean
glorificados en todas partes
por la
Inmaculada Virgen María”
Czestochowa,
12.10.1999
El presente texto recoge una
comunicación para el simposio de la Sociedad Mariológica Polaca habido en
Czestochowa del 5 al 8.09.99. El simposio ha tratado de preparar el próximo
Congreso Mariológico Internacional de Roma del aZo 2000, que
lleva por tema “La Santísima Trinidad
y la Virgen María”. La presente comunicación es una pequeZa contribución
marianista al jubileo. Se trata del estudio de la breve fórmula doxológica
trinitaria de carácter mariano, existente entre los marianistas desde su
fundación por el P. Chaminade en 1817. Trataremos de conocer cuándo la fórmula
aparece y cuál era su uso. Sobre todo queremos saber qué significado puede
tener a la luz de la enseZanza mariana del P.
Chaminade.
Por ser el P. Chaminade poco conocido
en el ámbito polaco, he comenzado la comunicación presentándolo brevemente
junto con la bibliografía que existe sobre el mismo. En la versión espaZola las
traducciones son del autor de este artículo. [1]
Introducción
El 22 de enero de 1850 moría en Burdeos
el P. Chaminade (1761 - 1850)[2], uno de los más
notables y generosos sacerdotes de la iglesia francesa saliente de la crisis de
la Revolución. Durante los cincuenta primeros aZos del siglo XIX
y a su vuelta del exilio en Zaragoza, Guillermo José Chaminade, canónigo de
Burdeos, se consagraba con celo infatigable como Misionero Apostólico[3] a la
recristianización de Francia y a la renovación de la Iglesia, fundamentalmente
a través de la fundación de comunidades seglares y religiosas bajo la
advocación de la Virgen María[4]. Testimonio de
su actuación como misionero apostólico son los diversos escritos que de él nos
han quedado, que han ido publicándose de modo diverso a lo largo de estos
ciento cincuenta aZos,[5] y que han sido
a su vez fuente de múltiples estudios. [6]
Coincidiendo con el Jubileo del aZo 2000 de la
Encarnación del Salvador los marianistas se aprestan a preparar tanto el ciento
cincuenta aniversario de la muerte (y dies natalis) de su Fundador. Para
ello se ha decidido completar la publicación del CORPUS[7] de escritos que
tienen su origen en Chaminade. Al lado de los nueve volúmenes de sus cartas ya
mencionados, la colección de ECRITS ET PAROLES[8] en siete
volúmenes, con sus correspondientes introducciones históricas, recoge tanto lo ya publicado como todo el
resto de su herencia. En la preparación a este jubileo tenemos así pues, la publicación completa de su obra y enseZanza.
Es en estas circunstancias cuando el 11
de mayo de 1999 la Congregación de las Causas para los Santos promulga el
decreto de aprobación de un milagro atribuido al P. Chaminade, lo que abre el
camino a la próxima beatificación[9]. La feliz coincidencia del ciento cincuenta
aniversario de la muerte del P. Chaminade, la preparación de su beatificación,
así como la celebración del Jubileo de la Encarnación es un signo que no debe
pasar inadvertido ni para los marianistas, ni para aquellos que se dedican a los estudios marianos.
I - Historia y
utilización de la fórmula doxológica.
1. El reglamento de comunidad del aZo 1818.
Desconocemos la existencia de esta
fórmula doxológica hasta un documento del aZo 1818 en que
aparece en el primer reglamento de los “religiosos de María”, del “Instituto de
María” [10] recién fundado
en Burdeos por Guillermo José Chaminade.[11] Esta orden
religiosa había florecido a partir de Congregación de la Inmaculada Concepción
de Burdeos (con origen en las Congregaciones Marianas de los Jesuitas) que
Chaminade había restablecido en 1801 a la vuelta de su exilio en Zaragoza.
Como hemos dicho, esta pequeZa comunidad
religiosa redacta un reglamento en cuyo tercer artículo se dice:
“31: A cada hora a
lo largo del día así como al despertarse durante la noche se dirá: El Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo sean glorificados, etc.”. [12]
El reglamento en cuestión así
como el formulario de oraciones había sido escrito por uno de los miembros,
Juan Lalanne, del que después hablaremos, aunque con la aprobación de
Chaminade. [13]
a) Observemos primero que el
texto de la doxología está inconcluso, [14] pero abierto a
una terminación por un “etc.”. Ello
evidencia el conocimiento de memoria de la fórmula por parte de los
destinatarios del reglamento: es decir, éstos ya la usan desde hace tiempo. Lo
mismo sucede en el artículo anterior del mismo reglamento con la fórmula “Soit
faite, etc. [Sea hecha, etc]”:
“21. Al final de
cada ejercicio espiritual o temporal, se dirá el Sub tuum y “Sea hecha, etc.”. [15]
Esta última
fórmula, el “Sea hecha” era usada por lo menos desde 1804 por los miembros de
la Congregación Mariana y poco después de haber sido indulgenciada por Pio VII [16] , lo que
evidencia que en el reglamento de los nuevos religiosos se incorporaban
fórmulas de largo uso en la Congregación. Los mismos congregantes del P.
Chaminade usaban al final del Sub tuum [A tu amparo] una invocación a la
Inmaculada. En el Manuel du Serviteur de Marie que en1804 había editado
Chaminade para ellos, tras la antífona mariana que era pronunciada en latín la
invocación: Sancta Maria, Mater Dei immaculata, ora pro nobis. [Santa
María, Madre de Dios inmaculada, ruega por nosotros][17], invocación que
los miembros de la nueva comunidad de religiosos, procedentes de la
Congregación Mariana, podrían bien saber de
memoria. Estos indicios nos hacen suponer que también nuestra fórmula
doxológica pudiera haber sido usada anteriormente por los congregantes, aunque
no hayamos encontrado ninguna evidencia de la misma en los documentos de la
Congregación del P. Chaminade.
b) Observemos en segundo lugar
que la fórmula está escrita en francés; no así la antífona mariana del artículo
21, el Sub tuum,
que se recitaba ya en la Congregación como después entre los religiosos del Instituto
de María como conclusión de todos los ejercicios. El P. Chaminade utilizaba en
ocasiones fórmulas de la tradición latina, pero no escribía ni componía en
latín. En esta época al menos, no hay indicio alguno de que la doxología fuera
usada en latín, sino en francés, lo que hace más plausible el que pudiera haber
sido escrita por Chaminade o por alguien de su círculo de discípulos próximos.
2. En los reglamentos y
formularios de oraciones vocales de los marianistas.
A partir de aquí aparece escrita
la fórmula doxológica en los reglamentos y “formularios de oraciones” de la
CompaZía de María,
nombre ya oficial de los religiosos marianistas. Primero la encontramos en un
reglamento manuscrito de la comunidad religiosa, esta vez de 1843. La doxología se recita al final de un breve
ejercicio piadoso de conclusión tel trabajo o del estudio. El ejercicio
consiste en la recitación del “Sub tuum praesidium, ou Nous nous refugions vers
vous, Ste MPre de Dieu etc”
[A tu amparo] y tras él re recita también la doxología, esta vez ya
completamente transcrita :
“El Padre, y el Hijo y el Espíritu
Santo sean glorificados en todas partes por la Inmaculada Virgen María” [18]
Se repite de nuevo la misma
conclusión al final del examen particular y tras el ángelus (p. 10), así como
tras el rosario vespertino y el subsiguiente ángelus (p. 11).
Notemos de nuevo que la fórmula
está redactada en francés, en contraste con el Sub tuum praesidium. Lo
mismo sucede en los formularios ya impresos de 1847 [19] y ya tras la
muerte de Chaminade en1856. [20] Pero ya en el
formulario de los marianistas de 1885 aparece ahora la doxología tanto en
francés como en también en latín.
“Pater et Filius et Spiritus Sanctus
ubique glorificentur per Inmaculatam Virginem Mariam”. [21]
¿Es que acaso la
fórmula original fuera latina, y por ello mismo anterior a Chaminade, lo que
indicaría que sus discípulos habrían simplemente traducido una doxología tomada
de la tradición anterior? No podemos concluirlo tan rápidamente. Por una parte
no hemos encontrado la doxología en formularios e himnarios latinos en uso en
el siglo XVIII y XIX en Francia. Por otra parte, cuando aparece la doxología en
latín en el formulario de 1885, se está produciendo una rápida
internacionalización de la CompaZía de María y a la vez que se
editan formularios en diferentes lenguas, se incluye en ellos una traducción
latina, pues era ya preceptivo el recitar ciertos días las oraciones en latín.
No hay evidencia por tanto de que la doxología de carácter mariano no pueda
proceder del mismo P. Chaminade. A partir de aquí 1885 la doxología tendrá la
misma formulación y uso en los en los sucesivos formularios de oraciones
vocales tanto de edición francesa como en alemán, inglés espaZol o italiano a
lo largo de la primera mitad del siglo XX.
En el Formulaire ... francés
de 1953 se aZade además al
final de esta doxología-jaculatoria la precisión de las indulgencias que ganan
aquellos que devotamente la recitan y cumplen las condiciones requeridas, que
son de 300 días de indulgencia para los religiosos, alumnos y afiliados; [22] aunque luego se
vuelva a seZalar que la
indulgencia será de 5 aZos cada vez e indulgencia
plenaria cada mes y en articulo mortis si se la ha recitado a menudo durante la
vida.[23]
3. La pérdida de vigencia de
los Formularios de Oraciones Vocales y la fórmula doxológica marianista.
A partir del Concilio Vaticano II
y de la renovación de las Constituciones desaparece la vigencia de los antiguos
Formularios de Oraciones Vocales propios de la CompaZía de María. La
fórmula doxológica queda tan sólo reducida al uso privado. Sin embargo algunas
provincias marianistas editan pequeZas hojas sueltas con una
docena de fórmulas de la tradición marianista entre las que se conserva la
doxología. De todos modos su uso es mucho menor y deja de ser cotidiano en los
ejercicios comunes de los marianistas.
4. Vuelta a la fórmula.
Últimamente los marianistas han
vuelto a interesarse por la fórmula en cuestión. Ha habido un par de
iniciativas en vistas a musicalizar el texto para hacerlo cantar a las
comunidades tanto de religiosos como de laicos de la Familia Marianista,
extendiéndose luego versiones de lenguas diversas. [24] La propuesta ha tenido una buena acogida y
se está usando en diversos países.
Conclusiones:
1. Tenemos
constancia de que la doxología fue utilizada ya desde la primera comunidad de
religiosos marianistas en Burdeos en 1818. Es ésta una fórmula que
probablemente en su origen sea francesa. Tan solo muy posteriormente la
utilizan los marianistas también en latín, y sólo cuando los formularios de
oraciones empiezan a ser traducidos a otras lenguas.
2. Ya antes de
la primera redacción de los formularios de oraciones los “religiosos de María”
la sabían de memoria en francés y utilizaban la fórmula como oración
jaculatoria. La alusión a la Inmaculada Concepción y el hecho de que esta
comunidad procediera directamente de la Congregación mariana bajo la advocación
de la Inmaculada Concepción que el P. Chaminade había restablecido en Burdeos
nos puede hacer pensar que la doxología hubiera estado en uso en la
Congregación desde antes de la fundación de los marianistas en 1817. No tenemos
evidencia de que fuera el P. Chaminade el creador de esta fórmula doxológica,
pero hay bastantes razones para suponer que surgiera del mismo P. Chaminade o
de su más próximo entorno.
3. La doxología
se empleó en un principio como jaculatoria a recitar regularmente por los
religiosos (cada hora) a lo largo del día. Luego fue haciéndose lugar en la
llamada “conclusión menor” con la que se cerraban distintos momentos del día
tanto de oración como de trabajo y al final del Sub tuum praesidium, es
decir después de las palabras Virgo gloriosa et benedicta, sustituyendo
así a la invocación a la Inmaculada que desde los primeros tiempos de la
Congregación Mariana era costumbre de aZadir al Sub
tuum .
4.
Posteriormente esta doxología-jaculatoria se fue transmitiendo también a los
alumnos de los colegios marianistas y a los afiliados a la CompaZía de María y se
enriqueció la fórmula con indulgencias, lo que significaba una aprobación y
recomendación específica por parte de la Iglesia.
6. Tras el
reordenamiento que ha supuesto la reforma conciliar los marianistas buscan
nuevas perspectivas a la fórmula tanto a través de su canto como de su
extensión a las comunidades de
seglares. Es dentro de esta vuelta a la fórmula donde se sitúa el presente
escrito.
II - La fórmula
doxológica en el contexto de las enseZanzas del P.
Chaminade.
Ya en el Congreso mariano de Roma
del aZo 1904
(cincuentenario de la definición del dogma) un marianista, el P. Charles Klobb
SM, presentaba una comunicación bajo el título Le culte de l’Immaculée Conception
dans la Société de Marie et dans les autres oeuvres de M. Chaminade, en el
que además hace mención, aunque sólo de paso, a la doxología que aquí
examinamos. El texto de esta intervención apareció publicado en una revista que
aquel aZo iniciaban los
marianistas. [25] Dice Klobb que
la fórmula recuerda en síntesis a la pequeZa corona de la
Inmaculada. Cincuenta aZos más tarde, 1954,
centenario del dogma, otro marianista, el P. Émile Neubert SM, participaba
también en Roma en el Congreso Mariológico Mariano con una ponencia bajo el
título Raisons de la dévotion spéciale envers le mystPre de l’Immaculée
Conception dans la Société de Marie.[26] No ha lugar a
repetir a final del presente siglo lo que ambos en su tiempo ya escribieron,
aunque de ellos tomaremos aquellos elementos que puedan aportar una luz a la
fórmula de la doxología a que nos referimos.
La cuestión a esclarecer aquí
tiene cuatro aspectos:
a) Qué valor
tiene para el P. Chaminade la gloria dada a la Trinidad.
b) De qué modo
según Chaminade María en su Inmaculada Concepción da gloria a la Trinidad.
c) En qué
sentido el Congregante de María o el Religioso de María glorifica a la Trinidad
por la Virgen Inmaculada.
d) Qué sentido
tiene el uso de esta doxología en la renovación de la gloria debida a la
Trinidad.
a) Qué valor tiene para el P. Chaminade la gloria
dada a la Trinidad.
Conviene ante todo seZalar que el
rasgo más característico e importante de la enseZanza espiritual
de Chaminade es la fe. Fe que enseZa y que él mismo vive. Todos
los testimonios están de acuerdo al calificarle como hombre de fe. [27] Vivió la fe y
habló inagotablemente de la fe, animando a todos a llegar a ser “hombres de
fe”. [28] Sus escritos sobre
la fe son numerosísimos. J. AMBRUSTER ha constituido con ellos una antología
importante, recopilando y presentando cerca de mil trescientos textos. [29] Chaminade
considera la fe, tanto en su aspecto de teología fundamental (fe y razón), como
de contenido dogmático (el credo), como en su vertiente moral (la virtud de la
fe), pero sobre todo como principio vital del camino espiritual.[30]
La fe de Chaminade es
fundamentalmente teocéntrica, cristocéntrica y trinitaria, muy en consonancia
con la escuela francesa de espiritualidad bajo cuya influencia se encuentra. [31] Por otra parte ha crecido educado por su
hermano mayor, sacerdote procedente de la CompaZía de Jesús, en
aquel tiempo suprimida, [32] y el principio
de hacer todo para la mayor gloria de Dios ha quedado hondamente grabado
en su alma y de ello dará cuenta en numerosísimas ocasiones. Dar gloria a Dios
es un valor que considera importante. Entre las Notas de Instrucción
procedentes del primer decenio del s. XIX, en una instrucción acerca de la
humildad encuentra en algún autor que aún desconocemos una definición de la
“gloria” que le impresiona:
“Es un principio igualmente seguro que
toda gloria pertenece a Dios solo y que el hombre no pueden atribuirse gloria
alguna sin una injusticia y una usurpación manifiesta y SACRÍLEGA. EXPLICACIÓN:
La idea misma de gloria lo demuestra. ¿Qué es la
gloria? Es la estima, acompaZada de alabanzas que algunos
hacen de la excelencia y perfecciones de alguien. PRIMERA CONSECUENCIA DE ESTE
PRIMER PRINCIPIO: no gloriarse [ ... ]. [33]
Vemos pues que la reflexión
acerca de la gloria a Dios debida se desarrolla en un contexto moral, en una
instrucción acerca de la virtud, en concreto sobre la humildad. Más adelante
veremos en qué sentido considera Chaminade compatible esta gloria que
pertenece “sólo a Dios” con la gloria
dada a María. Antes, sin embargo conviene subrayar esta absoluta preeminencia
de Dios según Chaminade.
El Dios a quien se ha de dar
gloria es trino. La Trinidad es un tema querido en Chaminade, sobre el que no
hace especulación, pero sobre el que apoya su espiritualidad. Ya en esta misma
época y en la misma colección de Notas de Instrucción se encuentran con
frecuencia instrucciones sobre la Trinidad. [34] En referencia a
la práctica de la unión a Jesucristo (Jesucristo como centro y punto de
partida) a quien el cristiano abraza con la mente y el corazón (“la foi en
Jésus-Christ doit embrasser tout Jésus-Christ, soit par l’esprit, soit par le
coeur), recoge Chaminade una instrucción acerca del Per Ispum [ Por
Cristo, con Él y en Él] de la misa. Unidos a Cristo Jesús entramos a dar
gloria a la Trinidad. [35] El Per Ipsum
es igualmente desarrollado en otro fragmento acerca de la unión con
Jesucristo en la oración, en una “nota” tan característica de sus aZadidos de
elaboración personal. Esta vez se refiera a
Jesucristo como mediador de toda oración y plegaria dirigida al Padre en
el Espíritu Santo. [36] Este tema debió
ser importante para Chaminade pues sobre él vuelve varias veces a lo largo de
su vida, en escritos ya de su propio cuZo, por ejemplo en
la redacción del método de oración de 1818 (el mismo aZo al que aparece
la primera referencia a la doxología que estudiamos), en que recomienda la
unión con Cristo en el ejercicio de la oración mental. [37] En 1828, ya
bajo la influencia de Olier y San Alfonso María Ligorio, Chaminade, en un
escrito que está preparando para la dirección de los religiosos, les habla de
la necesidad de conocer a Cristo por la fe: Jesucristo es la perfecta gloria
del Padre. [38] Cuando en 1832
refunde de nuevo su método de oración mental, desarrolla de nuevo el Per
Ipsum de la misa como tema de meditación y principio de la oración mental,
volviendo de nuevo a la persona de Cristo como Mediador que introduce al
creyente en el seno de la Trinidad. [39] Por lo demás el
misterio de la Trinidad es un tema en el que es preciso ahondar por la
meditación [40] y acoger por la
fe. [41]
Conclusiones:
1. El hombre de
fe, según Chaminade, da primacía absoluta a la gloria sólo a Dios debida. Sólo
manteniéndose en constante y radical humildad le es posible al hombre vivir de
verdad la fe, haciendo todo a mayor gloria de Dios.
2. Dios es
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Desde Jesucristo el Hijo, y en el
Espíritu Santo la humanidad da al Padre todo honor y toda gloria. Para
Chaminade, el creyente entra en el movimiento de gloria intratrinitario
uniéndose a Jesucristo. Nuestra oración, tanto de gloria como de súplica se
realiza por Él, con Él y en Él; y por medio de Él alcanza a la Trinidad
misma. Ser hombre de fe es hacerlo todo
y todo el tiempo para gloria de la Santísima Trinidad.
B) De qué modo según Chaminade María en su
Inmaculada Concepción da gloria a la Trinidad.
Justamente es en el contexto
trinitario donde Chaminade va a integrar a la persona de María en su Inmaculada
Concepción. En sus intervenciones en los congresos de 1904 y 1954 , los PP.
Klobb y Neubert explicaron el sentido de la la devoción de Chaminade a la
Inmaculada y el significado que la
Inmaculada tenía para el Misionero Apostólico que deseaba recristianizar
Francia; pero no se ocuparon de seZalar el valor que el P.
Chaminade prestaba a las relaciones de la Inmaculada Concepción con las tres
personas de la Trinidad. Es verdad que Chaminade no se dedicaba a la
especulación teológica sino a la misión, pero siendo un alma llena de pasión no
sólo por amar y servir a María, sino también por conocerla, no es éste un tema
que no le interesara. Y en efecto lo recoge y lo considera en sus escritos.
Como hemos dicho, durante el primer decenio del s. XIX y durante la época del
restablecimiento en Burdeos de la Congregación, el P. Chaminade se ha
preocupado de la instrucción constante de los congregantes de la Inmaculada y
para ello ha procurado buscar lo mejor que tenía a su disposición en la
teología espiritual y en oratoria sagrada de la época. Fruto de sus lecturas
son numerosísimas notas de ellas tomadas así como esquemas para sus sermones y
conferencias. Estas notas y esquemas
por una parte muestran ya sus preferencias por otra parte van a ser los
materiales con los que posteriormente vaya haciendo sus propias síntesis. [42] Pues bien, de
esta época poseemos algunos fragmentos autógrafos del P. Chaminade sobre la
Inmaculada, utilizados justamente para las conferencias y sermones en la
Congregación que tenía como patrona a la Inmaculada.
1. La
Inmaculada como primera criatura de Dios (Trino) que revela el misterio de
santidad de Dios mismo
En muchas ocasiones tuvo
Chaminade que predicar o instruir en la fiesta de la Inmaculada Concepción,
justamente fiesta patronal de la Congregación. La Notas de Instrucción recogen
varios borradores de sus sermones, por ello mismo redactados muy informalmente
como resumen y mínimo apoyo en la alocución oral pero que evocan fielmente su
palabra encendida. En uno de ellos por ejemplo la Trinidad es evocada en la
fórmula plural “Hagamos al hombre”, de donde arranca su pieza oratoria. María
Inmaculada, salida llena de santidad de entre las manos de la Trinidad (en
francés el texto habla de “las manos de ellos [tres]”), no ha destruido la santidad
de la que la Trinidad la ha revestido
en su creación (aquí en su concepción), sino que revela a todos la santidad de
Dios Mismo. María brilla de santidad, revelando así que es la Santísima la
Trinidad quien la ha creado.
”Faciamus hominem ad imaginem et similitudinem nostram [Hagamos
al hombre a nuestra imagen y semejanza] . La primera obra de la Divinidad
sale de sus manos [leurs mains] santa y sin mancha, llena de gracia y brillando
enteramente de la justicia original... Y María : Ipse creavit, etc. La
concepción de María es propiamente hablando, el Misterio de la santidad de
Dios: 1. porque en este misterio Dios hace resaltar especialmente su odio al
pecado. 2. su estima y su amor por la justicia y la inocencia [ ... ] Asuero
quiere mostrar su poder para con uno de sus súbditos que le ha salvado la vida
y no encuentra nada más grande que revestirlo de su propia púrpura, etc. Dios
[no encuentra nada más grande que ] hacer brotar los rasgos de su santidad
infinita, etc. Parafrasis de estas palabras: Veni, tota pulchra es, macula
non est in te. Veni dilecta mea, veni, coronaberis, veni de Libano [Ven, eres
toda hermosa, no hay mancha en ti. Ven, querida mía, ven y serás coronada, ven
del Líbano]” [43]
2. La
Inmaculada, Morada de la Trinidad
En el Oficio Parvo de la
Inmaculada que Chaminade recitaba desde su infancia en Mussidan y que
transmitió luego tanto a la sección masculina de la Congregación como a los
religiosos marianistas, en el himno de la hora de sexta se llama a María Templum
Trinitatis [Templo de la Trinidad]. Era imagen querida a Chaminade, quien
para otros sermones sobre la Inmaculada copia fragmentos también de autor aún
no identificado, que nos presentan a la Inmaculada como morada de la Trinidad a
partir de la visión de San Juan en el Apocalipsis (21,1-2):
“Et ego Johanes, etc. [Y yo
Juan][ ... ] 3. Es el empíreo, es la morada de la Santísima Trinidad.Qui
manet in caritate, in Deo manet et Deus in eo [Quien permanece en el
amor, permanece en Dios y Dios en él, 1 Jn 4,16]. Del mismo modo, en cuanto
San Juan ve a María: Et vidi coelum novum et terram novam. Primum enim
coelum et prima terra abiit, etc. [Y vi un cielo nuevo y una tierra
nueva. El pirmer cielo y la primera tierra han pasado Ap 21,1]”.[44]
En un sentido semejante Chaminade
recoge gustoso de la oratoria de su época el tema de la Inmaculada a partir de
una cita del libro de los Proverbios: Dominus possedit me in initio viarum
suarum... [El SeZor me poseyó al principio de
sus caminos... (Pr 8, 22] [45] Llena de la
Santísima Trinidad, desde el principio, llena de santidad, como imagen y prenda
de los efectos de la gracia en nuestras almas.
3. La
Inmaculada, Jerusalén que desciende del Cielo, ataviada como esposa.
Muy unida a la imagen anterior,
así describe Chaminade a la Inmaculada en otra instrucción a partir de la misma
visión de Juan en el Apocalipsis. Esta nueva Jerusalén es también esposa. María
lo es del mismo modo, al vivir las tres relaciones ya clásicas con la Trinidad:
Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo:
“Et ego, Joannes, vidi sanctam
civitatem Jerusalem novam descendentem de coelo a Deo, paratam sicut sponsam
ornatam viro suo. Et audivi vocem magnam de throno, dicentem : ecce
tabernaculum Dei cum hominibus et habitabit cum eis. Et ipsi populus ejus
erunt, et ipse Deus cum eis erit eorum Deus [Y yo, Juan. vi la ciudad Santa, la
nueva Jerusalén, descendiente del Cielo, de Dios, adornada como una esposa para
su varón. Y oí una gran voz procedente del trono que decía: éste es el
tabernáculo de Dios con los hombres y habitará con ellos. Y ellos serán su
pueblo y el mismo Dios será su Dios] Es la ciudad Santa de Jerusalén,
símbolo de María, como centro y compendio de todas las maravillas del
Todopoderoso: en ella se han realizado los mayores misterios. María es el
compendio de todas las gracias, las maravillas, los dones, las excelencias de
las Iglesias militante y triunfante... Ciudad de los elegidos, construida en lo
alto de los montes, sobre el santo monte de Sion... NUEVA JERUSALÉN. Nueva,
porque todas sus virtudes son nuevas y son para los santos una nueva maravilla.
Nueva: los clamores, oráculos y promesas de los antiguos Padres, Profetas y
Patriarcas se cumplieron y renovaron. Nueva, por el nuevo orden de la gracia.
Nueva, porque entra en el mundo triunfando del demonio. También: descendiendo
del cielo, de junto a Dios, del cielo del entendimiento y de las
disposiciones eternas de Dios, por
participación, etc. También: Hija del Padre: Dispuesta como una esposa,
etc.: María, siendo la esposa singular y la Madre de Dios, debía estar adornada
de toda suerte de gracias y exenta de todo pecado en su concepción”. [46]
María es la ciudad de Dios en la
que la Trinidad ha realizado la alianza de una paz eterna y a la que la
Trinidad ha dado puertas de misericordia universal:
“Gloriosa dicta sunt de te, civitas
Dei (Ps 86,3). [Se han dicho de ti, Ciudad de Dios, cosas gloriosas]
Ciudad de Dios, en la que ha construido su morada y en la que ha realizado una
alianza de eterna paz. [ ... ] Veni est ostendam tibi sponsam uxorem agni...
et ostendit mihi civitatem sanctam Jerusalem descndentem de coelo a Deo,
habentem claritatem Dei: et lumen eius simile lapida pretioso llipidi jaspidis
sicut chrystallum... (Ap 21,9-11) [Ven y te mostraré a la esposa del Cordero...
y me mostró la ciudad santa de Jerusalén descendiendo del cielo, de Dios,
teniendo la claridad de Dios: y su luz era semejante a una piedra preciosa, a
una piedra d jaspe, brillante como un cristal...]. María como un cristal, recibe la luz del sol y parece
semejante a Él. Pero el jaspe cristalino tiene algunas sombras, porque se trata
de una hija de Adán y de una simple creatura. [ ... ] 1. Ciudad de los
elegidos. 2. Ciudad de refugio... 1. fácil acceso a esta ciudad de refugio...
doce puertas, tres a Oriente... 2. fuerza de esta ciudad, altura de sus
murallas. Cada una de las Personas de la Trinidad le da una puerta respondiendo
a cada parte del mundo... puertas de la misericordia de María, siempre
abiertas. Et porteae eius non
claudentur per diem, nox enim non erit illic (Ap. 21,25) [Y sus puertas estrán
abiertas estarán abiertas durante el día pues no habrá en ella noche] en la
que los tesoros del cielo tienen su sala, sin importar ni el tiempo, ni el
lugar, ni el sexo...” [47]
4. Alianza de
la Inmaculada con la Santísima Trinidad
En la cita anterior hay una
alusión a María como ciudad de la alianza. El término “alianza” es clave para
Chaminade. Lo usa con frecuencia para explicar las relaciones interpersonales
en el plan de salvación. María vive de un modo privilegiado la alianza.
Encontramos esta interesante perspectiva en las notas tomadas para las
instrucciones acerca de San José, que
aunque no nombren explícitamente a la María como Inmaculada, se refieren a la
triple relación de hija, madre y esposa que Chaminade considera en la
Inmaculada. José por su parte, al hacer
alianza con María, entra también en alianza con la Trinidad.
“Qué gran don de prudencia tuvo que
recibir [San José] para que el SeZor lo pudiera establecer como
jefe de su familia, de su Hijo, de su Hija, de Jesús y de María. (Pero qué gran
honor el entrar de este modo en alianza con la familia del Padre celeste,
convirtiéndose en la tercera persona de la trinidad creada! San José entra en
una alianza propiamente dicha con la familia divina; al hacerse esposo de María
se encontrará integrado para siempre bajo el nombre de la Sagrada Familia. [
... ](Qué inefable
alianza la de María con la adorable Trinidad! [María] engendra en el tiempo al
que es engendrado eternamente y que se convierte realmente en su Hijo. Esta
Virgen, Madre del Hijo, es hija del Padre eterno, porque la alianza que contrae
con el Padre viene de su alianza con el Hijo que, naciendo de María, no deja de
ser engendrado siempre en el seno del Padre eterno. María tiene además otra
alianza con el Padre, como hija suya, pues es esposa del Espíritu Santo, que
procede del Padre y del Hijo. San José, como esposo de María, entra en todas
estas alianzas.[48]
Para Chaminade esta explicación
acerca de la alianza que María contrae con la Trinidad quedará como adquisición
definitiva. Ya hacia el final de su vida, sumamente anciano, en 1843, cuando
acude al noviciado de Santa Ana a hablar sobre la fe, el Credo, acerca del
lugar de María Inmaculada en la fe, así como sobre la fe de María en el
Magníficat, volverá a utilizar el término “alianza”:
María es Madre de Dios, porque Aquel al
que ha engendrado, amamantado, alimentado, era Dios. ¿Creéis que haya
una dignidad mayor que la de ser Madre de Dios? Buscad el origen de la
Santísima Virgen: ha sido creada de la nada, pero sacada de la nada para ser
Madre de Dios. Estaba destinada desde toda la eternidad a ser Madre de Dios,
para ser exenta de todo pecado, a fin de que pudiera agradar a Dios. Fue
concebida sin pecado por una gracia que previno el pecado a causa de Jesucristo
que había de nacer de ella. ¿Entonces, es qué no habrá un
deber de reverencia, de respeto, de consideración para con la Madre de Dios?
Sería preciso carecer de razón para no comprenderlo. No era Dios, pero como
criatura su dignidad no podía ir más lejos. Al hacerse Madre de Dios, de
Jesucristo Hijo de Dios, se convierte en la hija de Dios Padre por una
verdadera alianza; de modo que por esta alianza, por su maternidad divina, se
convierte en hija de Dios Padre, adoptada por la naturaleza de la alianza que con
Él contrae. Os sorprendéis de que sea la mediadora entre Jesucristo y los
hombres? Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ha querido por ello que sea madre
de misericordia. Jesucristo no se
encarnó más que por misericordia. Entonces la Santísima Virgen es madre de
misericordia y no es más que madre de misericordia”. [49]
Estos textos tienen su
importancia si se tiene en cuenta que término “alianza” tiene un especial valor
en la espiritualidad de consagración-alianza del P. Chaminade, [50] y nos pueden
dar una valiosa perspectiva para la fórmula doxológica de la que es objeto
nuestro estudio, como renovación de la alianza con María y con la Trinidad.
5. La
Inmaculada, glorificada en la Asunción.
Jesucristo ha hecho de la
humildad de corazón un precepto, pues es el único modo de destruir el pecado y
de reparar la gloria de Dios. El, con su propia vida ha vencido al pecado
mediante la abajamiento de la kenosis y la posterior glorificación a la que
vincula a todos los redimidos. María Inmaculada se ha unido a este proceso de
Cristo, venciendo en Cristo el orgullo del pecado de Adán y Eva, por medio de
su fiat así como por su participación
en el abajamiento y humillación de Cristo, por su humillación.
“ Entremos en los sentimientos de
Jesucristo y de María: Hoc sentite inn vobis, quod et in Christo Jesu [Tened
en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús (Fil 2, 5)]. De ahí, aprendamos
humildad. Una Madre de Dios humilde, un Dios anonadado, (Qué lección para
nosotros! Sin humildad no hay ni cristianismo, ni religión, ya que sin
humildad, no habría incluso ni encarnación, ni Hombre-Dios”. [51]
Aunque la Inmaculada no lleva
sobre sí la herencia de muerte de parte de Adán, participa sin embargo
intensamente en la muerte de Cristo, [52] en su
abajamiento, en su kenosis. Ahora, en su asunción ha sido glorificada
juntamente con Jesucristo.
“ ¿Cómo es la
gloria de María? 1. Una gloria de elevación y de excelencia. 2. Una gloria de
poder y de autoridad. 3. Una gloria de veneración y de homenaje. Massillon
subraya tres formas de abajamiento en la vida de María: un abajamiento 1) de
privación, 2) de dependencia, 3) de confusión y de desprecio. Cada uno de estos
abajamientos tiene una correspondencia en una de las tres formas de gloria. Así
vemos realizado el oráculo: Qui se humiliat, exaltabitur [El que se humilla
será exaltado] (Lc 14,11) [ ... ] en cuanto al abajamiento de María,
sabemos que es el más profundo, la más perfecta humildad: por consiguiente el
más alto grado de gloria”. [53]