En la Iglesia
durante los siglos X y XI hubo una confusión
entre lo espiritual y lo temporal. Entre lo
eclesial y lo político. Que trajo consigo
una degeneración en el campo moral.
Hubo dos
grandes pecados de los que se ha hablado
en el punto 1:
- El concubinato
- La simonía: que era la compra-venta
de dignidades eclesiásticas que solían
ejercer los reyes para premiar a sus nobles.
El Papa Gregorio
VII se enfrentó al emperador Enrique
IV de Alemania, diciendo que era necesario separar
a la Iglesia de lo temporal. Así evitar
que los seglares se metieran en asuntos de la
Iglesia y al revés, como por ejemplo
nombramientos de obispos...

San Gregorio
VII, Papa
Cluny actuó
como catalizador de la reforma.
Así se terminó con las investiduras
laicales en las que los emperadores nombraban
a sus propios obispos.