EL MONACATO AGUSTINIANO
El ideal monástico de San Agustín

 

Se resume en tres pilares:

La interioridad:

Para ser auténticamente hombre hay que retornar al interior. A partir de ella encuentra su mejor cauce en la oración e interiorización. Pues la verdad reside en el interior del hombre.

Un solo corazón y una sola alma hacia Dios:

Vemos aquí como recoge el ideal de las primeras comunidades cristianas. Pues todos encontramos dentro de nosotros al mismo Dios. La comunidad no es más que una consecuencia de la interioridad. Signos de una vida en comunión son el diálogo y la comunicación de los bienes. Es misión del superior corregir a los inquietos, consolar a los pusilánimes y ser paciente con todos, deseando ser más amado que temido, pensando que todo ha de dar cuenta a Dios. Agustín exige a los monjes una gran pureza de corazón.


El servicio de la Iglesia:

El apostolado es consecuencia necesaria de la inserción del monje en la Iglesia. Llega a decir que si fuera necesario el monje dejara el retiro y la contemplación para darse a la Iglesia.