DEL SIGLO XV A NUESTROS DÍAS
Los clérigos regulares

 


Surgen en el siglo XVI. Tienen tres características comunes:
- Votos solemnes
- Vida común
- Actividad apostólica total

Los fundadores no pretendían elaborar nada nuevo. Rechazan el hábito, ya adoptado por los seglares, rompen la clausura, rompen las penitencias rigurosas, no hacen excesos como levantarse a media noche para rezar el oficio coral. No se orientan hacia una ascesis sino a las actividades apostólicas.

Una de sus características es la clericatura es decir que al contrario del principio del monacato que eran laicos y hacían vida solitaria ahora la ordenación sacerdotal significa una apertura al apostolado.

El sacerdocio y la vida religiosa ya llevaban fusionados desde los canónigos regulares. Mediante la clericatura el sacerdocio queda definitivamente unido al concepto de fraile. Sacerdote = religioso. Con lo que los laicos pasan a un segundo plano: hermano lego, están infravalorados.

Estos clérigos se dedican especialmente el ministerio sacerdotal.

Frente a una estructura clerical decadente del clero secular se creó una estructura nueva, el clero regular. Más cercanos a los fieles que las propias órdenes mendicantes.

Distinguimos entre ellos a las siguientes órdenes:

Teatinos (1524), Clérigos Regulares del Buen Jesús (1526), Barnavitas (1530), Omascos(1532), Jesuítas(1540), Camilianos(1542), Escolapios(1597).