Al igual que Jesús sanaba, ellos son
los portadores hoy de esa función salvadora.
El cuidado de los enfermos, como en todo
discípulo de Jesús es primordial.
Es una obligación sagrada.
En el siglo
X se inicia en Europa las Fraternidades
Hospitalarias a causa de las devastadoras
pestes y epidemias que asolan Europa por el
crecimiento desmesurado de las ciudades. Las
cruzadas se encargaron de extender por toda
Europa estos lugares para el cuidado de los
enfermos que han surgido como una necesidad
de la época.
Una relectura
del Evangelio lleva al redescubrimiento del
Cristo pobre. Al visitar al enfermo se
está visitando al mismo Cristo.
Un gran número
de instituciones rivalizan por atender al
enfermo con lo que surgen gran cantidad de órdenes
hospitalarias. El resto de hospitales no atendidos
por religiosos están bajo la atención
de los obispos del lugar.
Estas órdenes
también viven en comunidad y hacen un
cuarto voto: asistencia al enfermo.
Hubo muchas
órdenes que atendieron a los enfermos
a domicilio como Oblatas, Agustinas Hospitalarias,
Los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén...
Las más
famosas fueron:
- Los
Hospitalarios del Espíritu Santo:
Fundados por Guido de Montpelier en el año
1075. Acogen la regla de San Agustín.
En España se encuentran en Cádiz,
Puente la Reina, Sevilla y Manhuesa.
- Los hospitalarios de San Antonio: También
conocidos como Canónigos Regulares de
San Agustín y de San Antonio de Vienne.
Fundados en 1095 en un hospital cerca de Vienne
que era conocido como la casa de la limosna.
Se expansionaron durante los siglos XII y XIII.
En España fundaron en Cervera(1215),
más tarde en Lérida(1271) y de
ahí miles de fundaciones en Cataluña,
Castilla y Andalucía. En 1787 desaparecería
la orden fusionándose con otras.