DOMINGO LÁZARO SMPEDAGOGO, HOMBRE DE IGLESIA, TESTIGO DE LA FE
(1877-1935)
Introducción y motivo
La vida
marianista en España tiene en el P. Domingo Lázaro, a uno de los
referentes más preciosos: como pedagogo y educador,
como hombre de Iglesia y colaborador con otras congregaciones
educativas, como espíritu abierto a la renovación de la
educación y la catequesis; y como testigo de su fe, por seguidor
de Jesús, por marianista y por su profunda vida espiritual. El testimonio
profundo que nos dejó, hizo que los marianistas españoles promovieran
el estudio de su figura y su legado intelectual y espiritual. Al mismo tiempo,
se abrió un proceso eclesial para solicitar que fuera declarado modelo
de santidad: primeramente con la fase diocesana, y actualmente con
la causa introducida ya en Roma.
La provincia marianista de Madrid creó una fundación canónica
cuyo fin y objetivo fundamental es garantizar la educación marianista
y el futuro académico y de gestión de los colegios, y la ha puesto
bajo la tutela de Domingo Lázaro. Por tanto, la Compañía
de María ha transferido la titularidad de nueve de sus centros a la “Fundación
Educación Marianista Domingo Lázaro (FEMDL)” y se abre a la posible incorporación
de otros centros. El P. Domingo Lázaro queda así en la FEMDL como
referente pedagógico y espiritual, y nos recuerda la fecunda trayectoria
de tantos religiosos y seglares comprometidos en la educación marianista
en España.
Su tumba en la iglesia gótica del colegio Nuestra Señora
del Pilar, de Madrid (centro del que fue director, desde el que gobernó
la provincia de España y ayudó a crear la FAE), es un lugar de
oración y un memorial de su figura y su mensaje.
Biografía
Orígenes y estudios (1877-1905)
Domingo Lázaro y Castro, quinto hijo de Julián y Petronila, nació en San Adrián de Juarros (Burgos), el 10 de mayo de 1877, en una modesta familia de labradores. Su madre, cristiana de profundas convicciones, fue la primera formadora de su fe.
Desde niño dio pruebas de una inteligencia muy despierta y de una marcada inclinación a la práctica de la vida espiritual. En 1889 ingresó en el postulantado que acababan de abrir en Vitoria los religiosos marianistas. Pasó a Francia para completar su formación, y en Moissac hizo su primera profesión el 10 de septiembre de 1893. Ya en España, hizo la profesión perpetua en Escoriaza, el 15 de agosto de 1898.
Cursó teología en la Universidad de Friburgo (Suiza), donde fue ordenado sacerdote el 5 de agosto de 1906. Estrenó su sacerdocio como capellán del colegio Santa María, de San Sebastián, del que un año más tarde fue nombrado director.
Primer Provincial de España e impulsor
de la misión marianista (1916-24)
El P. Domingo
fue nombrado provincial de España en 1916. La implantación
de la Compañía de María en nuestro país tuvo lugar
en 1887. Pocos años más tarde, en 1895, fue erigida en provincia
autónoma. Hasta 1916 estuvo regida por provinciales franceses. Consolidada
ya la provincia y garantizado el reclutamiento vocacional, la Administración
general juzgó oportuno dotarla de un provincial español. Se optó
por el P. Domingo, que tenía en ese momento 39 años. La instalación
del nuevo provincial se realizó en Vitoria el 15 de Agosto de 1916, presidiendo
el acto el superior general, P. José Hiss. Lázaro fijó
su residencia en Madrid. La SM se había establecido en la capital
de España en 1904 en unos pisos con religiosos universitarios.
La presencia se consolida a partir de 1907, con la fundación
del colegio Nuestra Señora del Pilar. Este colegio comienza
su andadura en varios pisos diseminados en el barrio de Salamanca, y es en ese
momento cuando Domingo Lázaro comienza su provincialato. Al mismo tiempo
que se preocupa de los religiosos y las comunidades, tiene que ocuparse, al
año de ser elegido, de un acontecimiento de primera magnitud: el
centenario de la Compañía de María, en 1917. El
peso de la celebración tuvo que asumirlo íntegramente el provincial,
ya que ningún miembro de la AG pudo desplazarse a causa de la guerra
europea.
Después de muchas dudas, apremiado por la urgencia de encontrar un edificio
grande que respondiera a las necesidades de espacio, y tras dificultosas gestiones
con los herederos de Doña María Diega Desmaissiéres
y Sevillano, duquesa de Sevillano, el 25 de Enero de 1921,
firmaba la compra del “colegio más hermoso de España”,
en la calle Castelló, y trasladaba allí el colegio Nuestra
Señora del Pilar. Un edificio neogótico que a partir
de ese momento se convirtió en el primer complejo educativo marianista
de Madrid, y sede también de la Administración provincial.
También le tocó al P. Domingo iniciar el largo camino de la fundación
benéfico-docente de Doña Ana de Bertodano, marquesa de Bárboles,
que tras un pleito difícil, culminó años más tarde,
al hacerse cargo la Compañía del colegio Santa Ana y San
Rafael, que fue desde el principio una obra de un claro compromiso
con ambientes sociales más necesitados. En esta misma línea, Domingo
Lázaro promovió la fundación de centros en zonas deprimidas
y ambientes más populares, en España (escuela de Villarrín
de Campos-Zamora), y en Marruecos (Alcazarquivir).
Y se fundó en Ciudad Real una comunidad al servicio
del “Instituto Popular de la Concepción”,
que desembocaría después en el colegio Nuestra Señora del
Prado. Precisamente envió como director de la Popular a D. Carlos
Eraña, figura clave en los comienzos de la misión marianista
en la Mancha, testigo de la fe y modelo de educador marianista. Carlos Eraña
fue declarado beato por la Iglesia en 1995, junto a Jesús Hita y Fidel
Fuidio, magníficos educadores los tres.
Director del colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid (1924-35). Educador en lo humano y en lo cristiano
A instancias
de sus superiores renunció al provincialato en 1924 para hacerse
cargo de la dirección del colegio Nuestra Señora del Pilar, de
Madrid. Es el primer director español, después
de Luis Heintz, fundador y primer director del colegio. Si como superior el
P. Domingo prestaba gran atención a la comunidad, otro tanto hacía
como director del colegio. En dos vertientes complementarias: la religiosa y
la humana.
Ambas facetas pueden estar simbólicamente unidas en el lema que hace
inscribir en el arranque de la escalera central del colegio: “La
verdad os hará libres”, frase de Jesús (Jn 8,32),
y letrero que ha marcado el espíritu del colegio. La preocupación
por vivir en la verdad liberadora y ser testigos de ella, llenó al P.
Domingo: no en vano le llegaron a llamar algunos “el padre verdades”.
Como educador cristiano, le preocupó primordialmente la formación
religiosa de los educandos. En su doble faceta: doctrinal y práctica.
En lo doctrinal, constató al punto la deficiencia de los textos de religión,
tanto en la enseñanza primaria como en la media. Esta constatación
deprimente sirvió de acicate a su gran iniciativa y creatividad. En la
enseñanza primaria introdujo los procedimientos intuitivos,
para una mejor comprensión del catecismo. Y a los maestros les facilitó
abundante literatura sobre catequesis y pedagogía catequética.
Se mostró igualmente innovador en la enseñanza media. Insatisfecho
con los textos de religión escolar vigentes, elaboró el suyo (en
la más pura tradición marianista, de crear los propios textos
docentes): “Doctrina y vida cristiana”,
un clásico en los textos escolares, que está en los orígenes
de lo que años más tarde será la aventura de una de las
más importantes editoriales de Iglesia en España: Ediciones SM.
Si de la enseñanza descendemos a la práctica, hallamos también
la profunda huella del P. Domingo en la formación religiosa de los alumnos:
presidiendo las celebraciones, explicando
la celebración de la Eucaristía, predicando en
la misa dominical, dedicando mucho tiempo al confesonario,
etc Especial interés ofrecen las celebraciones de la primera
comunión. Atento a las nuevas orientaciones de Pio X, impulsó
las primeras catequesis y tandas ya en San Sebastián en el curso 1910-11.
Para promover el espíritu y la práctica de la oración compuso
un “Manual de oraciones”, idea que cuajó
posteriormente en los colegios marianistas y que tuvo formulaciones y adaptaciones
muy interesantes en los años 50 y 60 (“Hijos de Dios”).
Otra faceta importante de la actividad apostólica de Domingo Lázaro
fue la atención que prestó a la Congregación mariana
(que funcionaba solo en ambientes colegiales; hasta 1950 no llegaría
el salto al mundo adulto con la creación de CEMI), organizada por él
mismo en el colegio. También aquí, como siempre, se propuso garantizar
el futuro de estas agrupaciones. Por ello elaboró un “Manual
del congregante”, que sirvió después de vademécum
en los demás colegios. Como se ve, el P. Domingo plasmaba continuamente
sus ideas y sus iniciativas en libros que después suscitaban líneas
de futuro, en lo pedagógico o catequético… La acción
educativa del P. Domingo no se ciñó al ámbito de los alumnos,
sino que irradió en las familias de estos, en las asociaciones
de Antiguos Alumnos y en la propia sociedad:
esto sucedió en San Sebastián y luego en Madrid.
Su reputación de hombre sabio, de educador competente y de religioso
cabal, se extendió rápidamente, y esto hacía que sus charlas
y conferencias pedagógicas y religiosas en la ciudad fueran
seguidas con mucho interés, y crearan el caldo de cultivo de lo que vendría
a continuación.
Fundador de la FAE, pedagogo y hombre de Iglesia
(1930)
El P. Domingo
al llegar a Madrid, no solo se puso en contacto con los responsables
de los institutos religiosos docentes, y con figuras de la
filosofía y educación católica (el filósofo
Zubiri había sido discípulo suyo, y luego amigo
personal), sino que estuvo muy atento a las nuevas corrientes del pensamiento
filosófico y pedagógico en España. Especialmente
constató la fuerza y el dinamismo de la Institución Libre
de Enseñanza, y su repercusión en el país a través
del Instituto Escuela. Empieza entonces un gran movimiento
de las fuerzas educativas en España. Y aunque por una parte constata
las grandes diferencias ideológicas o espirituales entre la ILE y los
planteamientos eclesiales, no deja de sentir un gran interés por este
proyecto profundamente renovador de la Institución Libre de Enseñanza.
El piensa en cristiano un proyecto de renovación educativa desde
la Iglesia:¿el colegio Nuestra Señora del Pilar, un Instituto
escuela católico?
Fruto de sus contactos con pensadores, políticos y educadores cristianos,
Lázaro ha constatado las grandes carencias del sistema educativo
oficial, y los problemas y peligros que se vislumbran para los centros
de Iglesia. Por otra parte ve la falta de coordinación en las
congregaciones docentes, y se lamenta de que la educación no
sea la principal preocupación de nadie: gobernantes, políticos,
sociedad, familias. ¿Qué hacer? Responde con su habitual clarividencia
y sentido práctico: a) luchar por la libertad de enseñanza. b)
despertar la conciencia de los católicos en este campo, y c) crear un
cuadro de educadores cristianos, con su “estado mayor docente”.
Es así como surge la “Federación de Amigos de
la Enseñanza (FAE)” destinada a potenciar iniciativas
pedagógicas, estimular una mayor y mejor preparación del profesorado,
y defender los intereses y derechos de la enseñanza cristiana. En la
génesis intervino también junto al P.Domingo, D.Antonio
Martínez sm, uno de los directores técnico del colegio
del Pilar, y otra de las grandes figuras de la educación marianista en
España. Se iniciaron rápidamente las gestiones. La primera, convocar
a los superiores de los institutos docentes, con el fin de coordinar esfuerzos.
Luego, agrupar a los seglares cristianos más comprometidos en asuntos
pedagógicos. No fueron escasos ni fáciles los esfuerzos que hubo
que hacer para aunar pareceres y voluntades. Hubo momentos de vacilación
y tentación de abandonar el proyecto, que se sospechaba complejo. El
P. Domingo Lázaro fue encargado de redactar una Memoria y de presentarla,
juntamente con el jesuita Enrique Herrera Oria (hermano de
Ángel Herrera, director de El Debate), al primado, Don Pedro Segura.
Era el mes de Marzo de 1930. Se redactaron los estatutos y
se creó la primera Junta. En ella estaba de vocal Pedro Poveda,
fundador de la Institución teresiana con Josefa Segovia, y magnífico
sacerdote entregado a la educación, la promoción de la mujer,
y el trabajo social con los más pobres. En la FAE empezaron a quedar
integrados los colegios católicos de España, que eran no solo
los colegios dirigidos por los religiosos/as sino también los centros
diocesanos y los dirigidos por seglares cristianos.
Esa era la idea original de Domingo Lázaro. Por eso, cuando años
más tarde la FAE desemboque en la creación de la “Federación
de Religiosos de la Enseñanza (FERE)”, por una parte
se había consolidado el sueño de Domingo Lázaro, pero por
otra se había “empequeñecido”. La respuesta más
plena ha venido en 2004 al unirse FERE a los “Centros Católicos
(CECA)”.
Paso a paso, y a buen ritmo, fue completándose la estructura y realizándose
los ambiciosos proyectos: la aparición de la revista “Atenas”
(Abril 1930) para la información y orientación
pedagógicas, y de la que Domingo Lázaro fue alma y animador; las
“semanas de Educación” (1932),
con miras al acercamiento y unión de los Institutos religiosos docentes
y del elemento oficial, sobre todo maestros; el “Instituto
Pedagógico” (1934), más tarde “Escuela
superior de Educación”, para maestros, inspectores
y licenciados. Junto a esto, y en la misma línea, el P. Domingo prestó
siempre ayuda eficaz a las asociaciones católicas de todo tipo. Particularmente
a los Padres de Familia, Maestros, Jóvenes de Acción Católica,
etc.
El final de una vida y el inicio de la gran crisis en España (1931-35)
La vida del P. Domingo
termina cuando comienza uno de los periodos más dramáticos de
nuestra historia contemporánea, desde el advenimiento de la Segunda
república a la conclusión en el enfrentamiento de los
españoles por la guerra civil. Los días que vivió el país
desde el 12 de Abril de 1931 fueron de zozobra y agitación
progresiva. La Iglesia y el mundo de la enseñanza sufrieron duramente
la tormenta. El P. Domingo, desde la revista Atenas, iba previniendo
y registrando los acontecimientos: la aprobación de la nueva Constitución
(1931), la disolución de la Compañía de Jesús (1932),
y la tremenda noticia de la “ley de las congregaciones religiosas”
(1933) que suprimía la enseñanza confesional.
La situación se tensa de tal manera que la vida marianista se convulsiona,
por ser tiempo de persecución: es el proceso de la “secularización”
forzosa de la vida religiosa, y las transformaciones legales en los colegios.
Pero al mismo tiempo que se sufre y se deterioran los modos habituales de vida,
se adoptan medidas, que como en los comienzos del cristianismo, producen frutos:
los marianistas españoles fundan en Argentina, y hay
un impulso grande de la formación entre los religiosos
(titulaciones universitarias), etc.
Para el colegio Nuestra Señora del Pilar, que seguía siendo
todavía el corazón marianista de Madrid, se tomaron las
mayores precauciones debido al serio peligro de incautación que
se cernía sobre el codiciado edificio. La perdida del Pilar
supondría la ruina de la Compañía en España. Para
disuadir al estado de su incautación se decidió destapar todas
las deudas que amenazaban la propiedad, sobre todo la contraída con los
marianistas estadounidenses, por el préstamo para la compra del edificio
de Castelló. En el curso 1933-34 se nombra a Don Mario González-Pons
nuevo director seglar y se escogen a varios titulados para que se hagan cargo
de las clases. El claustro lo componen doce seglares, y veinticuatro marianistas;
la mitad de estos duermen distribuidos en varios pisos de la ciudad.
El P.Domingo sigue trabajando en los proyectos de la FAE. Precisamente
preparaba la Cuarta Semana de Educación, cuando le sobreviene
una gripe, que se convierte a las pocas semanas en una pulmonía.
Consciente de su gravedad, convoca al subdirector y al administrador para ponerles
al corriente de la marcha del colegio y de la administración de la provincia
(trabajo que se le había asignado). Desde ese momento se dedicó
por entero a la oración. Su confesor, el P. Miguel Léibar
organizó turnos para que rezasen con el paciente. El 21 de Febrero
de 1935 recibe la unción de enfermos, y a continuación
quiso renovar sus compromisos religiosos, leyendo la fórmula de la profesión
religiosa: Después les dijo a toda la comunidad: “Sed fieles
al espíritu de vuestra vocación, y unidos todos con vuestros superiores
y con Dios, ¡adelante! Pase lo que pase, trabajad bajo la protección
de Santísima Virgen María, nuestra Madre”. Al atardecer
del día 22 recibió la visita de su hermano Mariano,
sacerdote, que venía desde Burgos. Se abrazaron y despidieron, ya que
poco después el P. Domingo entraba en agonía, y expiraba hacia
las ocho de la noche.
Al día siguiente la totalidad de los alumnos desfiló por la capilla
ardiente. Padres, antiguos alumnos, amigos y conocidos llegaron al colegio,
atraídos por la fama de hombre íntegro y santo de que gozaba.
Tanto el funeral, en la parroquia de la Concepción,
como el entierro, constituyeron un gran homenaje de afecto y gratitud.
Los marianistas españoles vieron en el P. Domingo al prototipo de religioso y al padre espiritual de la provincia. Todos lo estimaban como hombre de consejo y como modelo de virtudes cristianas.
Y sus amigos y los que le conocieron, dieron testimonios elocuentes de su figura:
“Cuantos religiosos, sacerdotes y seglares, hubieron de beneficiarse de su irradiación, no dejaron de sentirse elevados hacia un mundo mejor, cuyas cimas parecía siempre vivir el alma selectísima del P.Lázaro, luminosa en el pensamiento, incansable en la acción, fervorosa en el sacerdocio, abnegada y generosa hasta el sacrificio en el servicio de los demás” (Juan Zaragüeta, catedrático de Pedagogía de la Universidad de Madrid, antiguo alumno de San Sebastián y sacerdote).
“Por su cultura filosófica y teológica, y por su educación y relaciones internacionales, conocía como pocos los problemas pedagógicos, especialmente los de la segunda enseñanza, en los que era una autoridad mundial.” (Rufino Blanco, Regente de la Escuela superior de Magisterio, máxima autoridad en bibliografía pedagógica)
Bibliografía
SALAVERRI,
JOSÉ MARÍA “Domingo Lázaro. Un educador entre
dos grandes crisis de España”. Madrid. PPC. 2003.
CUEVA, BERNARDO “Breve biografía del siervo de Dios R.P.
Domingo Lázaro y Castro SM” Madrid. 1987. Pro Manuscrito
ACTUALIDAD DE DOMINGO LÁZARO
La educación por la familia y en la familia
La figura de Domingo
Lázaro, educador cristiano de la juventud, cobra renovada actualidad
en nuestros tiempos. Doña Carmen Gayarre, hija espiritual del P. Domingo y pionera de la educación especial en
España, dice esto al declarar como testigo en el proceso de Beatificación:
“Domingo Lázaro es un verdadero modelo de educadores cristianos en estos tiempos en que los educadores son tan necesarios. Y en estos momentos que tienen mucha semejanza con el tiempo que él vivió”.
Nos
detenemos, en estas líneas, en una intuición central del P. Domingo:
la importancia de la familia en la educación. Fue un tema recurrente
en su pedagogía, ya desde sus tiempos de Director en Sebastián.
Y sobre él escribió una serie de artículos que fueron publicados,
después de su muerte, en el libro “Forjando
el Porvenir”, de 1946.
Espigamos de este libro algunos pensamientos del P. Domingo:
“La familia es por su propia naturaleza un centro de educación y debe ser el principal centro de educación... Los padres áun reconociendo su limitación y en cierto grado su insuficiencia son más “competentes que los demás”... La educación que se hace “fuera” de la familia es muy incompleta, y muchas veces se hace “en contra” de la familia”.
“En
el procedimiento de la madre está en substancia toda la Pedagogía,
que es obra de abnegación, de entusiasmo y de amor. Los pedagogos, si
lo son algo, deben todo su arte a las madres”.
“Los Colegios pueden poco para la verdadera educación, y lo poco
que pueden, no lo pueden sino cuando los padres educan en casa y... en el colegio,
por su influencia, por el recuerdo de su amor y de su dignidad. El colegio puede
poco, muy poco, cuando a él no llega la sombra del padre, ni hasta él
se irradia el calor del corazón de la madre...La familia es el verdadero
centro de educación. Con la acción de los padres puede el Colegio
obrar maravillas; sin ella, no puede casi nada”.
“Es preciso que los padres se preocupen - iba a decir se obsesionen - con la educación de sus hijos. Este es, deben decirse a menudo, nuestro principal deber profesional, el deber personal, esencial e ineludible de nuestra paternidad. En este punto la despreocupación no es lícita. Despreocuparse es abdicar y abdicar sería prevaricar. Pueden los padres tener varios ideales: ideal humanitario, económico, político, artístico, etc; pero el ideal de los ideales, su ideal, es la educación de sus hijos. Todas las mañanas, al levantarse deberían formular un acto de fe en esta sublime misión”.
Me
parece que estas palabras de Domingo Lázaro son de gran actualidad, aunque
alguna expresión de la época pueda parecernos anticuada. Vivimos
tiempos en que la familia se siente amenazada por fuera y por dentro y en que
los padres experimentan la dificultad de educar en valores o de transmitir la
fe. Los centros docentes - públicos y privados - se sienten también
inmersos en una crisis, muy fácil de identificar pero muy difícil
de afrontar en el día a día de la tarea educativa.
¿No será el momento de encontrar inspiración y apoyo en
educadores como el Siervo de Dios, Domingo Lázaro, que han gastado su
vida al servicio de la educación cristiana de niños, adolescentes
y jóvenes?
Los “santos” son nuestros modelos e intercesores ante Dios. Confiemos
al P. Domingo nuestras dificultades familiares y colegiales, en torno a la educación
los hijos.
Enrique Torres Rojas sm