DIOS EN LA POESÍA

"El Lenguaje poético cambia nuestro modo de habitar el mundo.
De la poesía recibimos un nuevo modo de estar en el mundo, de orientarnos en este mundo"
(Paul Ricoeur)

En esta página queremos ofrecer los salmos modernos que son los poemas. En ellos se descubre magníficamente, la búsqueda humana de sentido, el itinerario hacia Dios, hecho de silencio, gritos, contemplación y encuentro con los otros seres. En la portada habrá siempre un poema, que se renovará periódicamente. Los que han ido apareciendo, se podrán recuperar en el "cuaderno de poemas", que viene a continuación como enlace.

 

SALMO INICIAL

Señor, no estás conmigo aunque te nombre siempre.

Estás allá, entre nubes, donde mi voz no alcanza,

y si a veces resurges, como el sol tras la lluvia,

hay noches en que apenas logro pensar que existes.

Eres una ciudad detrás de las montañas.

Eres un mar lejano que a veces no se oye.

No estás dentro de mí. Siento tu negro hueco

devorando mi entraña, como una hambrienta boca.

Y por eso le nombro, Señor, constantemente,

y por eso refiero las cosas a tu nombre,

dándoles latitud y longitud de Ti.

Si estuvieras conmigo yo hablaría de cosas*,

del cielo, de la brisa, del amor y la pena.

Como un feliz amante que dice solo: «Mira

qué pájaro, qué rosa, qué sol, qué tarde clara»,

y vierte así en la luz de los nombres su amor.

Pero no. Tú me faltas. Y te nombro por eso.

Te persigo en el bosque detrás de cada tronco.

Te busco por el fondo de las aguas sin luz.

¡Oh cosas, apartaos, dadme ya su presencia

que tenéis escondida en vuestro oscuro seno!

Marcado por tu hierro vago por las llanuras

abandonado, inútil, como una oveja sola...

Hombre de Dios me llamo. Pero sin Dios estoy

Poemario “Hombre de Dios” (1945)

 

José María Valverde (Valencia de Alcántara 1926- Madrid 1996)

José María Valverde nació en Valencia de Alcántara (Cáceres), pasó su infancia y adolescencia en Madrid, donde estudió y vivió gran parte de su vida. Se exilió durante varios años a EEUU y Canadá, y volvió a Barcelona a ocupar su cátedra de estética. Participó en las revistas literarias de su época y en numerosas publicaciones periódicas donde fue publicando gran parte de su pensamiento. Él mismo decía que era un poeta metido a filósofo, y no al contrario. Su extensa labor como crítico literario, traductor de poetas y ensayista es imposible resumirla en unas líneas. Escribió innumerables ensayos sobre crítica literaria, filosofía y lenguaje, entre otros temas. Siempre mantuvo un compromiso ético muy alto, hasta el punto de que se exilió voluntariamente en 1964, en solidaridad con Tierno Galván, Aranguren, García Calvo y otros profesores universitarios, expulsados de sus cátedras por el régimen franquista.

Su labor como traductor fue inmensa, destaca la traducción que hizo del Ulises de Joyce y las versiones de las obras de Cavafis, Rilke, Hölderlin, Walt Whitman, Goethe, Shakespeare, etc.

La poesía de José Mª Valverde es sobre todo comunicación: Desde sus primeros poemas cree que los poetas han nacido para nombrar las cosas, para gozar la vida y contarlo : Tú nos das el mundo para que lo gocemos./ Tú nos lo entregas para que lo hagamos palabra. Sus primeros poemas tienen una temática religiosa. Luego fue introduciendo en sus versos nuevos asuntos, cada vez más humanos, acercándose a planteamientos marxistas. Se ha dicho de él que era un cristiano marxista, con planteamientos cercanos a las tesis de la Teoría de la Liberación.

Todas las obras de J.Mª Valverde son libros unitarios, esto es, tienen una idea central sobre la que gravitan todos los poemas, una idea o un tema, no escribe poemas sueltos, sino libros de poemas. Y todos ellos son poemarios claros, porque la sencillez es una de sus cualidades. Escribe para comunicarse, para reflexionar y hacernos reflexionar. La estética literaria es importante también, pero cada vez le va interesando más el fondo humano de sus poemas, y menos la forma, así que sus últimos textos son narrativos. La sencillez expresiva no está exenta de precisión léxica, buscando siempre el verso ajustado al tema pero pretendidamente fácil, sencillo, sin retoricismos innecesarios, casi coloquial. En esto sigue la tradición de Antonio Machado. Su primer libro plantea preguntas a un Dios en el que cree, expresa la angustia del poeta ante el dramático paisaje de la guerra y sus consecuencias posteriores. Se mezclan los ruegos y salmos con oraciones a un Dios que no siempre está presente. Es poesía religiosa y sentimental. En los años 50 su poesía se acerca más a las realidades cotidianas. Se va haciendo poesía de la comunicación por influencia de la poesía hispanoamericana y por su propia evolución ideológica hacia un cristianismo crítico y hacia una forma de entender la creación poética cercana a lo social. En los años 60 busca una síntesis entre el marxismo y cristianismo. Y a partir de los años 70 su compromiso humanístico le lleva a escribir poemas sobre el hombre, la solidaridad, el amor... Algunos de sus poemas religiosos han sido incorporados a la oración oficial de la Iglesia. Fue además un gran traductor del Nuevo Testamento. Un poeta, y más que un poeta. Un hombre que buscaba creer y que quería una fe más limpia y más sincera. Alguien que nos ayudó a creer en Dios y en un mundo más como lo soñó Dios para todos.

 

Cuaderno de poemas (abierto en Mayo 2004)
(aquí se pueden recuperar o leer los poemas publicados)

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