Foros congelados de Ágora Marianista [2001-2004]
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  Un hombre de Dios: Piero Ferrero, sm
nanosm
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Septiembre 14, 2004, 05:18:53
En este foro puedes leer la vida de un marianista italiano, fallecido hace pocos años. He recogido de su diario algunos apuntes que muestran un verdadero hombre de Dios, unido a María, un religioso marianista de cuatro cuarterones. Un hombre probado por el dolor, por la enfermedad, que mantiene su trabajo y su misión, con una intensa vida de oración...

Espero que la lectura te ayude también a vivir con mayor intensidad tu vocación cristiana.


nanosm
Jr. Member



Septiembre 14, 2004, 05:20:57
Piero Ferrero, sm
1927-2002
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nanosm
Jr. Member



Septiembre 14, 2004, 05:22:26
1. ¿Quién es Piero Ferrero?

En las Navidades del 98, Paolino Donato, al despedir el viaje de fin de curso del Pilar, que se pasa habitualmente en el Colegio Santa María de Roma, me regaló un libro, Il pensiero mariano nella tradizione marianista, escrito por un religioso de su comunidad, Piero Ferrero, al que no conocía. Lo leí con interés y placer.
Dos años después, en los días de la beatificación del P.Chaminade Marcello Bittante me regaló Un maestro di vita espirituale e di azione apostólica. Dalle lettere del Beato Chaminade, escrito por el mismo Piero Ferrero. Disfruté del libro que presenta la vida y la espiritualidad del P.Chaminade dejándole a él mismo la palabra, a través de algunas de sus cartas, cuidadosamente escogidas, presentadas y comentadas. 
En ninguno de los dos libros hay la más mínima referencia a su autor, exceptuándose el nombre en la portada. El hecho me llamó la atención.
Pregunté vagamente y vagamente me dijeron que era un marianista italiano, que llevaba mucho tiempo enfermo, que escribía sobre espiritualidad marianista.
Al año siguiente, también en Navidades, en Santa María, cuando volví a preguntar por él, me dijeron que estaba muy enfermo, con muchísimos dolores, prácticamente termi-nal.
Unos meses más tarde, llegaba la noticia necrológica. Se me quedan grabados algunos datos:
La Provincia de Italia encomienda a nuestras oraciones fraternas a nuestro que-rido hermano, PIERO FERRERO, que ha fallecido al servicio de la Santísima Virgen el 23 de marzo de 2002, en Roma, a los 75 años de edad y 58 de profesión religiosa.
Hermano Maestro...; diligente profesor de religión...; Congregación Mariana...; auténtico educador y acompañante espiritual...; parroquia marianista.
Consideró un deber el adquirir mediante el estudio asiduo un amplio bagaje cul-tural...;  el conocimiento que sobre todo le estimulaba y atraía era el conocimien-to de María, del carisma y de la espiritualidad marianista.”
La notable producción escrita que ha dejado constituye el testimonio innegable de sus intereses.
Durante diez años, convivió de modo edificante, sin jamás perder el espíritu inge-nuamente agudo que le caracterizaba y sin dejar de dedicarse a la redacción de los libros mencionados, con un tumor que lentamente le devastaba una zona del cerebro, sin por eso hacerle perder la lucidez mental que conservó hasta el último respiro, de tal manera que expresaba siempre con un “gracias”.
Los cohermanos han podido exclamara con razón: “¡Así mueren los santos!”.





nanosm
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Septiembre 14, 2004, 05:30:48
2. “En la vejez seguirá dando fruto”...

He tenido la ocasión de leer el diario de Piero Ferrero
He quedado impresionado del testimonio íntimo de este hermano nuestro que, a pesar de la enfermedad, en una situación de jubilación forzosa, sigue manteniendo una vida religiosa plena, dedicando su tiempo a la oración y la vida espiritual; a la lectura y a su formación (lee muchísimo a pesar de lo difícil que le resulta por la enfermedad: en los últimos años lee prácticamente comentarios a todos los libros de la Biblia); a escribir, (en estos años escribe: Un Maestro de vida espiritual y de acción apostólica a partir de las Cartas del Beato Chaminade, Vitalidad del carisma marianista, La espiritualidad de los discípulos del Beato Chaminade, La Alianza con María en su misión apostólica, El pensamiento mariano en la tradición marianista, San José en la tradición marianista; además escribe muchos artículos para revistas); a acompañar espiritualmente a quien acude a él (“La madre de Armando me cuenta su vida, tan trabajosa, sus sufrimientos... es un desahogo, nada más. Pero escuchar es una obra muy buena”); a secundar iniciati-vas apostólicas (“Nunca he dicho que no a una petición apostólica”); prestar pequeños servicios en la comunidad (“Estoy haciendo pequeños servicios al P. Oreste”); a hacerse presente en los encuentros de la Familia Marianista (“He participado en la asamblea de las fraternidades”. “He estado con las hermanas para celebrar sus jubilares”); que no ve prácticamente la televisión (“El silencio es magnífico, tiene una voz más sugerente que la imagen televisiva. Apreciar el silencio es un don de Dios”), que se interesa por el trabajo de sus hermanos, por la situación del colegio, de la Provincia, de la Iglesia...
He disfrutado mucho al leer este diario. Os ofrezco, lo más directamente posible, algu-nos fragmentos del diario, agrupados por temas. Me limito al periodo 1995-97, suficien-te para darnos cuenta de la calidad de vida humana que tiene Piero Ferrero.
Que el testimonio de este hermano de la tercera edad nos suscite nuestro deseo de llevar también a plenitud nuestra vida religiosa marianista.

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nanosm
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Septiembre 14, 2004, 05:35:04
3. Estará lozano y frondoso

“He leído el Journal intime del P. Simler. Es verdaderamente interesante. Me han gustado los apuntes sobre su viaje a Italia. El resto muestra un hombre de oración, enteramente dedicado a la voluntad de Dios, que vive el sentimiento de la protec-ción de María. Revela también la capacidad de trabajo de quien ha dirigido la SM durante treinta años” (20.05.96).

Sin saberlo Piero nos ha dejado una descripción de sí mismo. Como señala Ambrogio Albano, que se ha encargado de la publicación de estos diarios, mi viene spontaneo di applicare a lui le parole con le quali riassunse le sue impressioni sul diario del P. Simler.

Nuestro hermano se da cuenta de que:
“A una cierta altura de la vida se ve el mundo con ojos nuevos. Es como si se des-velase una realidad desconocida. Se descubre que la verdad, la plenitud de la pro-pia vida, el bien del mundo, están en la fe” (31.12.96).
La fe es la que le hace dar gracias a Dios por la vida que lleva, por sus intereses, que a pesar de su enfermedad no le han recluido, ni imposibilitado seguir trabajando:

“Doy gracias a Dios por haberme dado una gran variedad de intereses, religiosos, literarios, musicales, artísticos, pedagógicos, políticos. Así estoy ocupado en esta si-tuación vital. No tengo tiempo de replegarme negativamente sobre mí mismo bajo la excusa del dolor, que es continuo. Confieso que, en ocasiones, abrir un centro de interés me cansa; pero merece la pena. En estos últimos meses se ha acentuado la dificultad de lectura: el dolor de ojos me permite poca cosa” (16.04.97).
Le fe, don de Dios, y el cultivo de la vida espiritual, trabajo humano, respuesta a la Gracia, dan la clave de una vida plena, aceptando su realidad:

“Contra el vacío interno y el cansancio de la vida el remedio es la vida interior. Acepto el sufrimiento como una  parte del sí a la vida” (17.03.97).

   
4. Intimidad con Dios

Una vida interior, de intimidad con Dios, que admira:

“La intimidad es un hecho totalmente espiritual. Nace y se desarrolla dentro del alma. Consiste en una relación de amor contigo, Señor. Sí, de armonía; es decir, de vida” (16.10.95).

Que responde a la acción de Dios:
“En la vida espiritual la clave está en esto: secundar la acción continua de Dios. Aquí está el secreto” (11.1.96).
Buscando siempre lo verdaderamente importante para la vida:
“La única cosa que cuenta es la unión con Dios, a través de cualquier forma de oración, meditación o reflexión” (30.11.95).

Buscando la experiencia de Dios, que nos busca:
“La imagen de Dios se puede aprender en los libros. El riesgo es entender a Dios solo a través de ellos. La experiencia de Dios: ésta sí que es una cosa magnífica que debemos realizar”.
“Tiene razón el místico musulmán Bajesid Bestami: Durante treinta años fui a la búsqueda de Dios. Cuando al final abrí los ojos descubrí que era él el que me bus-caba” (6.02.97).

Es necesario llevar una vida de oración:
“La oración acompaña mi vida como la respiración” (28.03.97).

A través de la meditación:
“Medito con gusto sobre el amor misericordioso de Dios. Es mi tema preferido, un tema que suscita sentimientos de confianza y abandono en la voluntad de Dios” (16.03.97).

De la oración sálmica:
“Rezar con los salmos a veces me es difícil. Me encuentro bien con aquellos que expresan confianza y abandono en Dios o proclaman la bondad del Señor” (29.03.97).

Sin poder hacer oración vocal por su enfermedad:
“He sentido a Dios en mi vida, he sentido su espíritu en la intimidad. Los labios me duelen. Me cuesta, desde hace tiempo, rezar vocalmente” (27.05.97).
“Estoy convencido que la oración no tiene necesidad de palabras, porque el amor no tiene necesidad de palabras. Aprende a orar solo quien aprende a callar delante de Dios” (13.07.97).

Poniendo medios sencillos para mantener la  vida espiritual:

“En el retiro renuevo el propósito de hacer cada día dos “visitas” en la Iglesia: sustanciosas y prolongadas.” (11.1.97)

Toda esta vida de oración con Dios, está bañada por una atmósfera de silencio profun-do:

“En tono a mí está siempre presente el silencio como atmósfera útil para descubrir a Dios. Como Elías: “el susurro de una brisa suave, 1 Re 19,2ss. (15.3.96)”

“Tengo ganas de silencio. El silencio no quiere decir ausencia de palabras o de ruidos. Puede ser el gozo que estoy viviendo. Es encontrarse solo con uno mismo. La interioridad, que se hace consciente, es como la música, llena todo el es-pacio.” (30.1.97)

“El silencio es magnífico, tiene una voz más sugerente que la imagen televisiva. Apreciar el silencio es un don de Dios.” (24.03.97)

de soledad:

“Vivo en soledad pero no me siento solo. No estoy jamás triste. Siento siempre el espíritu lleno.” (28.3.96)

“Vivo en una paz tan grande que quizá es anticipación de la paz que Dios me tiene preparada en el reino.”(2.12.96)

Silencio y solead que acrecientan el deseo de unión con Dios:

“Señor, quiero colmarme de ti, en la soledad amistosa de mis días. Quiero aceptar el proyecto de amor que tienes sobre mí y caminar contigo, mi mano en tu mano, siguiendo tus huellas.” (1.04.97)

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nanosm
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Septiembre 14, 2004, 05:36:43
5. El sufrimiento de la cruz

Todo ello en medio de la enfermedad que a los sesenta años empezó a apartarle del de-sarrollo normal de su vocación  de educador, catequista, acompañante espiritual...Dolor continuo que le iba purificando, con el que tenía que acrisolar su experiencia espiritual. Dolor sin lamentarse estérilmente, sin querer atraer la atención y la conmiseración de los demás:

“Hago mío el propósito de Bernardette de Soubirous: ‘Sufrir sin quejarse jamás’” (19.12.96).
“Una sonrisa es capaz de ocultar el dolor. Yo sonrío, siempre, a menudo. Ninguno se da cuenta que sufro” (3.12.96).
Sufrimiento que alza la voz a Dios gritando cuando se encuentra con la muerte de un sobrino aún joven:
“A las nueve recibo del pueblo una mala noticia: mi sobrino Mauro ha muerto atropellado cuando auxiliaba a un herido. Me unía a él algo especial. ¿Señor, Se-ñor, por qué? ¿No podías llevarme a mí, viejo y enfermo? El dolor es lacerante. Hágase tu voluntad” (31.01.97).
Sufrimiento moral por la falta de vocaciones a la vida religiosa, por una vida religiosa vivida a veces sin sustancia:
“La crisis de vocaciones sigue en la Provincia de Italia. Quizá tenemos miedo de hacer una propuesta vocacional clara y directa” (18.06.96).
“Pienso algunas veces que desde el punto de vista del sacrificio personal, la vida matrimonial supera la vida de los religiosos. Estamos más libres de preocupacio-nes... Incluso el celibato puede degenerar en solterones de corazón estéril” (27.04.97). “No renunciamos al mundo, sino a ser mundanos” (5.05.96).
Sufrimiento y cansancio por el aparente fracaso de la educación en su colegio:
“¿Dónde están en Santa María los grupos juveniles, el voluntariado? La educación de los jóvenes es urgente, un reto al que no sabemos responder. Tengo la tentación de hablar de este hecho en la comunidad pero desisto para no enfadar a nadie. Ne-cesitamos un líder carismático que proponga una espiritualidad concreta a los grupos juveniles” (20.05.96).
Sufrimiento y cansancio ante su propia enfermedad, con una actitud de fe, confianza y abandono:
“Me tienen que hospitalizar otra vez. Es la novena vez. Acepto la voluntad de Dios” (16.10.95).
“Señor, mis ojos están quemados por tanto llanto y estoy tentado de decirte que me has pedido demasiado. Al menos dame una fe tan grande que me haga creer que desde el cielo tú me acompañas y proteges” (7.11.95).
Donde se hace consciente de que su queja es debilidad, que en ella halla su fortaleza:
“Señor, he tenido un momento de debilidad. Te he dicho que estoy harto y cansa-do de sufrir. La parálisis facial me atormenta acompañada del dolor en los ojos y del característico dolor de cabeza que tengo siempre. No se dónde estar. Aprieto la cabeza contra la almohada y trato de no pensar. Pero lloro abundantemente” (31.10.96).

Pues el dolor es un misterio:
“El dolor es un misterio que pertenece a la historia y a la humanidad. Hay tantas claves de interpretación que tratan de explicarlo y, sin embargo, no convencen. El ‘escándalo de la cruz’ es la más convincente. En Jesús crucificado se muestra la solidaridad de Dios con el hombre que sufre”.

   
6. La escucha

“Tengo dificultad para hablar. No me queda sino desarrollar la capacidad de escu-cha a los otros” (11.03.96).
Atento a las peticiones de los demás: pequeños servicios en la comunidad, visitas a los enfermos, colaboraciones en revistas: “P. Marcucci me llama por teléfono para pedirme un artículo sobre el Catecismo de Adultos” (14.11.95). “Me piden la recensión de un libro de sociología religiosa” (7.2.97). Peticiones apostólicas de los grupos de alumnos que le recuerdan: “Querían tener un diálogo conmigo. He aceptado con la preocupación de no conseguir hablar mucho. Ha sido un encuentro simpático, lleno de confidencias. Algunos momentos les he comunicado algo íntimo y personal” (15.03.96); y que le pi-den de todo: “Los universitarios piden mi colaboración en su cineforum. ¿Qué puedo hacer si me canso al hablar, sin estar al día de cine?” (24.02.97).
Estar atento y decir que sí a las peticiones de colaboración pastoral (“He aceptado pre-parar a la confirmación al hijo del portero... aún sabiendo que me fatiga”).
Atento a las peticiones de ayuda intelectual: S. Roberta, fmi, me pide ayuda para su te-sina. Sin dudarlo, estoy disponible (2.2.97). He asistido a la defensa de la tesis de S. Roberta sobre la espiritualidad mariana del P. Chaminade (13.06.97). S. Sofía, fmi agra-dece la ayuda en su licencia (16.2.97).
Atento para escuchar y acompañar tantos problemas, tantas ansias en los adolescentes: “Ha venido Giuseppe a contarme sus cosas... Más de media hora. Le he escuchado pero me resulta difícil por el dolor en la cara. Si hablo, se convierte en un sufrimiento” (12.12.96); en los adultos: “La madre de Armando me cuenta su vida, tan trabajosa, sus sufrimientos... es un desahogo, nada más. Pero escuchar es una obra muy buena” (21.12.96).


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nanosm
Jr. Member



Septiembre 14, 2004, 05:39:41
7. El recuerdo reconciliado y sereno

Mantiene un recuerdo reconciliado y sereno de su pasado:
“...éstos permanecen en mi memoria como un recuerdo sereno” (23.02.97).
Está presente, y se hace presente en su pasado:
“Cena con los ex alumnos del 60. Los conozco a todos” (19.06.97).
Y lo purifica
“Estoy releyendo y destruyendo las notas escritas que tenía de los chicos a los que acompañaba espiritualmente y los apuntes de mis clases de religión. Tengo la sa-tisfacción de haber desarrollado un buen trabajo ayudando a muchos centenares de jóvenes en su formación” (9.11.95).
“He destruido los 13 primeros cuadernos de este diario. ¿Para qué sirven? Quizá para recordar alguna fecha y poco más. Eran el eco de una vida frenética, dedica-da al apostolado, a la enseñanza con entusiasmo, intercalada de dificultades y de encontronazos con muchas personas: éstos permanecen en mi memoria como un recuerdo sereno. En realidad hay pocas cosas que anotar de mi jornada. A menudo actos de abandono en Dios...son pequeños desahogos de un pobre hombre que su-fre pero vive en una sencilla y resignada tranquilidad” (23.02.97).
Lo que le permite aceptar la realidad sin lamentos estériles
“¿Por qué nos has abandonado?”, es el lamento de los alumnos. “¿Por qué? Por mu-chos motivos, principalmente por la salud. Dolores en la cara, casi continuos, que no me permiten la atención y la vivacidad necesaria para una conversación confi-dencial” (25.2.95).
“Cuando me encuentro a los alumnos de bachillerato es como una fiesta. ¡Cómo re-cuerdan los encuentros y coloquios que tenía con ellos hasta hace poco!” (3.11.95).

8. Inquieto y pendiente

Una inquietud cultural que le permite salir de su enfermedad y el mundo reducido al que parece sentirse abocado: “He decidido moverme para reaccionar al dolor de cabeza” (13,12.96). “No dejarme vencer por el malestar: he ido a una visita guiada a la ínsula romana que se encuentra a los pies del Campidoglio” (16.01.96).
Sin dejar la lectura a pesar de la dificultad de sus ojos:
“Interesante el libro de Benlloch” (22.01.97). “Qué hermosas las cartas de Santa Catalina de Siena. Las he leído como una novela” (29.04.97). “El teólogo Hans Urs von Baltasar dedica a María páginas estupendas. Las leo y releo con pasión” (21.05.97). “Releo las poesías místicas” (25.05.97). “Estoy releyendo El peregrino ruso” (18.06.97).
Sin dejar de escribir colaboraciones que le piden en revistas:
“Recibo la Madre de Dios que contiene un artículo mío sobre los mártires maria-nistas” (8.1.96). Se publica mi artículo¿De dónde tiene que partir la mariología?” (5.07.96). Publican  mi colaboración sobre el P.Gapp. Los hermanos me dicen que es muy hermosa. (10.12.96). Sobre María en la historia de Israel (18.04.97). “Re-cibo los derechos de autor por los libros de religión” (4.07.96).
Inquieto por los acontecimientos mundiales:
“¿Qué se puede decir del Zaire, de Albania? Hemos perdido la cabeza” (31.03.97).
Pendiente de los suyos, de su familia en la que se hace presente, a los que recibe en Roma, (“Llegan Maria Rosa y Carlo. Día de alegría. Puedo pasar algunas horas con ellos” (23.12.95). “Intento salir a dar un paseo con mis familiares pero no tengo fuer-zas” (24.12.95). Pasa los veranos con ellos, les visita, les llama, se mantiene informado.
Poniendo una mirada de fe:
“Tengo que responder a mi hermana y cuñado buscando en mi árido corazón las palabras que les conforten a la luz de la fe” (4.03.97).

9. Tiempo repleto...

Habitualmente sigo este horario: (19.03.97)
6.30    Meditación, laudes, misa
7.30    Trabajillos
8.15    Desayuno
9,45    Escuchar música clásica (Radio Vaticana)
10.15    Visita a la Iglesia
11-12.30 Lectura y trabajo
12.30    Comida, seguida de siesta
15.00    Visita a la Iglesia
15.30    Lectura de los periódicos
   Visita a los enfermos
   Té
17.00    Lectura y trabajo
19.00    Rosario, oración, vísperas
20.00    Cena
21.00    TV
21.30    Oraciones y dormir (cuando puedo)

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nanosm
Jr. Member



Septiembre 14, 2004, 05:42:25
10. ...con María

A Ella está consagrado, a Ella dirige a veces su oración, en Ella confía:
“Te pido ayuda, María, y consuelo en mi ‘mal’, que me persigue desde hace años. Dame el don de tu mirada. No me dejes” (18.10.95).
“Peregrinación a al Santuario de la Virgen de la Ciudad a Itri. A la Virgen le he pedido tímidamente la Gracia de mi curación” (16.06.96).
“Que tu mirada sobre mí, María, me ayude a ser simple y transparente: uno se ol-vida” (8.07.96).
“Tu historia, María, de silencio, de sufrimiento de amor se convierta en mi histo-ria” (25.12.96).
A la Virgen trata de conocer y hacer conocer, amar y servir, hasta el final de sus días:


La Provincia de Italia encomienda a nuestras oraciones fraternas a nuestro que-rido hermano, PIERO FERRERO, que ha fallecido al servicio de la Santisima Virgen el 23 de marzo de 2002, en Roma, a los 75 años de edad y 58 de profesión religiosa.
Piero Ferrero nació el 29 de junio de 1927 en Lu Monferrato (Alessandria), entró en el Postulantado de Pallanza el 26 septiembre de 1938, donde hizo también el noviciado y los primeros votos el 15 de agosto de 1944, mientras la profesión de-finitiva la hizo en Giove (Terni) el 28 de agosto de 1949.
Terminado el escolasticado y los estudios secundarios, en 1947 fue destinado a la comunidad del Postulantado de Brusasco. En 1950 le fue confiada la delicada misión de Hermano Maestro en el Noviciado de Giove. De allí fue enviado a Ro-ma, donde prácticamente ha permanecido hasta la muerte, salvo un breve parén-tesis de tres años en Pallanza (1970-73). En la Ciudad eterna, terminados los es-tudios teológicos en la Universidad Gregoriana, fue diligente profesor de reli-gión en los diversos cursos del Istituto Santa Maria, dirigiendo al mismo tiempo una floreciente Congregación Mariana que acogía un número considerable de alumnos y animó durante algunos años como auténtico educador y acompañante espiritual la juventud de la parroquia marianista del Smo. Nome di Maria.
Para estar a la altura de la misión de educador que sentía profundamente, consi-deró un deber el adquirir mediante el estudio asiduo un amplio bagaje cultural, que iba desde la religión a la literatura, desde la historia a las ciencias y desde la cinematografía a la psicología y a la pedagogía. Pero el conocimiento que sobre todo le estimulaba y atraía era el conocimiento de María, del carisma y de la es-piritualidad marianista. No por casualidad estuvo entre los fundadores y prime-ros redactores del periódico marianista italiano “L’Ora di Maria”.
La notable producción escrita que ha dejado constituye el testimonio innegable de sus intereses: apuntes y textos para sus lecciones de religión, dos textos de re-ligión en colaboración y una “Pequeña Mariología” para la editorial Piemme, artículos de temas marianos para varias revistas especializadas y de divulgación, y en los últimos años, al tener más tiempo a disposición aprovechando la rica do-cumentación recogida a lo largo de su vida, los seis volúmenes sobre la espiritua-lidad marianista: “Un Maestro de vida espiritual y de acción apostóica (a partir de las Cartas del Beato Chaminade)”, “Vitalidad del carisma marianista”, “La espiritualidad de los discípulos del Beato Chaminade”, “La Alianza con María en su misión apostólica”, “El pensamiento mariano en la tradición marianista”, “San José en la tradición marianista”.
Durante diez años, convivió de modo edificante, sin jamás perder el espíritu inge-nuamente agudo que le caracterizaba y sin dejar de dedicarse a la redacción de los libros mencionados, con un tumor que lentamente le devastaba una zona del cerebro, sin por eso hacerle perder la lucidez mental que conservó hasta el últi-mo respiro, de tal manera que expresaba siempre con un “gracias” su agrade-cimiento a los que le habían asistido amorosamente los últimos meses en los que se vio obligado a permanecer en cama, hasta entregar su hermosa alma al Señor. Eran las primeras horas del sábado, día tradicionalmente dedicado por la piedad popular al recuerdo de la Virgen María: la Santísima Virgen parece que haya querido manifestar así que había aceptado su dedicación y pasión con la que el Hno. Piero la ha amado y servido durante toda la vida.
Los cohermanos han podido exclamara con razón: “¡Así mueren los santos!”

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Davison Gut
Invitado

E-mail
Octubre 02, 2004, 02:03:10
He leído la vida de este hermano marianista y me ha impresionado mucho. ¿Hay marianistas en Honduras?

Dav


José R. Gª-Murga
Newbie



Octubre 10, 2004, 03:04:39
Me alegro mucho de conocer la vida de Piero, excelente marianista, servidor de María


joseluissm
Newbie



Octubre 13, 2004, 11:07:58
mariansita de cuatro cuarterones, testimonio de santidad verdadero. Enorme!


pedropiedra
Invitado

E-mail
Octubre 22, 2004, 09:04:45
Me emociona leer testimonios de vida cristiana así. Seguro que cada uno de nosostros conoce a personas cristianas que llevan una vdia en plenitud, que son verdaderos santos. ¡felicidades!


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