Chaminade y las primeras marianistas.

El 25 de julio de 1817 el padre Chaminade ha llegado a Agen para recibir los votos de las primeras marianistas. En su biografía de Adela el padre Eduardo Benlloch describe la escena que ha reproducido Antonio de Oteiza: "Son las nueve de la noche; las puertas del convento están cerradas. Se trata de una ceremonia privada, pero entrañable: sólo están las religiosas en la capilla. En sus ojos se nota un brillo especial; en sus corazones la decisión de consagrarse al Señor... Una a una, pasan ante el padre Chaminade y, en el secreto del confesonario, pronuncian sus votos. Sólidamente cimentadas en Cristo, las Hijas de María han sido definitivamente fundadas".

En su composición de la escena, Antonio de Oteiza se ha permitido una pequeña licencia histórica. Es Adela la que está sentada en el centro y la que recibe los votos. A la izquierda, cuatro jóvenes aguardan con ilusión su turno de emitir los votos privados ante la que consideran la "Madre". Aguardan, pero no están en actitud estática. Inclinadas hacia delante, expresan esperanza y decisión: se dan cuenta de que el momento es crucial, saben que están poniendo los cimientos de algo importante. Adela, sentada, inclina su cabeza bondadosa sobre la Hermana arrodillada a sus pies. A la derecha, Chaminade domina la escena. Su cabeza que sobresale, parece adentrarse en lo Alto. Con ello Oteiza nos recuerda que es el "fundador", el que ha recibido, junto con Adela, la inspiración. Y es ahora el testigo de Dios y de la Iglesia.