II. INSTANTÁNEAS DE UNA VIDA:

Blas Chaminade y sus hijos Juan Bautista y Guillermo.

¿Tuvo Blas Chaminade, comerciante en paños de Périgueux, la intuición de lo que con el tiempo llegaría a ser su benjamín? ¿Intuyó que iba a ser la gloria de la familia? Preguntas imposibles de contestar. Estaba orgulloso de su hijo mayor, Juan Bautista, y quería lo mismo o más para el pequeño, que tantas muestras daba de bondad e inteligencia. Por eso se lo confía para que en el Colegio de San Carlos, de Mussidan, se forme en el crisol de su hermano mayor.

Antonio de Oteiza nos presenta a Juan Bautista en actitud de acogida. El padre, Blas, alza su brazo derecho hacia su hijo mayor. Su mano izquierda agarra firmemente la de su hijo. Algo más bajo el brazo de Juan Bautista parece imponer la mano sobre la cabeza de Guillermo. Los dos brazos se entrecruzan y forman un arco protector.

La doble influencia, familiar y colegial, va a dar como resultado un santo más para la Iglesia y para el mundo. Desde niño Guillermo José va a apreciar el valor de la educación, primero como alumno del Colegio San Carlos y luego como educador él mismo; nada menos que veinte largos años, de 1771 hasta 1791. Más tarde encauzará con preferencia a sus marianistas hacia la educación.