Adela y Guillermo José en barca hacia Burdeos.

"Quizás nuestro primer noviciado se establezca en Burdeos. Estamos buscando una casa. Me complacería mucho que nos formásemos bajo la atenta mirada de nuestro Padre fundador". Así escribe Adela a su amiga, la futura santa Emilia de Rodat.

Y así se hizo... La expedición -Adela, Chaminade, y varias religiosas- emprendió el viaje desde Agen el 25 de julio de 1824. Una embarcación de pasajeros remolcada con sirgas desde la ribera, por caballerías...

Al atardecer llegan a Marmande, puerto fluvial a orillas del Garona. Allí se reunen con un grupo de congregantes y cenan. Al día siguiente reemprenden el viaje con el mismo medio de transporte y llegan a Burdeos a medio día.

Antonio de Oteiza ha ilustrado a la perfección el pintoresco viaje, tan exótico hoy para nosotros. Lo ha hecho con sobriedad y dinamismo. Sólo ha puesto a Adela y Chaminade en la embarcación. Se ha querido centrar en los dos personajes principales, concentrados en sus pensamientos, en la responsabilidad que les incumbe; de cuando en cuando comparten y rezan. Toda la escena rezuma dinamismo: la embarcación va hacia adelante por el Garona. Pero Chaminade y Adela van también adelante: "tiran" de la nueva fundación, de la nueva "embarcación" que acaban de botar en el nombre de María.