Cientos son las personas que hemos encontrado en nuestro camino; muchas nos han indicado por donde teníamos que continuar, otras donde estaba la fuente o la casa del párroco, algunas nos han invitado a comer o a dormir, abriéndonos las puertas de sus casas y sus corazones. Han sido los ángeles que nos han ido acompañando cada día, las manos con las que Dios nos cuidaba en todo momento.
Sabemos de sobra que se merecen mucho más, pero desde esta humilde web nos gustaría hacerles un pequeño homenaje, un detalle de agradecimiento, son solo unas palabras, una fotografía, pero detrás hay siempre una historia, una preciosa historia.
Y antes de comenzar a agradecer una a una a todas las personas que nos han ayudado en esta peregrinación, creo que a los primeros a los que debemos de agradecer que todo esto haya sido posible es a nuestros padres, ellos son los que nos han dejado ir, han confiado en nosotros, nos han apoyado en todas nuestras “locuras” y esperamos que nos sigan apoyando. Muchas gracias Elvira, Luís, Inma y Miguel.
Otra persona que no ha estado físicamente en la peregrinación, pero hemos tenido muy presente es nuestro amigo Fede, el abad Sisebuto en la ruta del Cid, él fue el que nos preparó el cuaderno con las oraciones que de vez en cuando hacíamos, gracias Fede por haber hecho de nuestra ruta una peregrinación, por haberle dado el sentido cristiano, con una mente tan abierta y tan ecuménica.
Y gracias a todos nuestros amigos, que estaban ahí apoyándonos en la distancia, animándonos con los mensajitos, apostando que no pasábamos de Barcelona (ayy Jorge, que poco nos conoces, je, je). Gracias a vosotros nuestro día a día se ha hecho más ameno, más divertido…